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miércoles, 26 de junio de 2013

CFK ES UNA ESPOSA MUY FIEL A NÉSTOR

Yo tengo una visión bastante diferente que la que aprecio en la mayoría de los analistas políticos y económicos. Gran parte de los analistas sostienen que “este” modelo no es el de Néstor Kirchner y sustentan este punto de vista principalmente en un hecho: bajo la presidencia de Néstor Kirchner había superávit fiscal y superávit comercial sustentable; y ahora no. Yo creo que este análisis tiende a ser incompleto (equivocado). ¿Por qué? Porque es un análisis estático comparativo que sólo contrasta dos fotos en dos momentos distintos del tiempo, sin tener en cuenta la película entre esos dos puntos temporales. Es decir, a este análisis le falta considerar la tendencia de las variables.
Se podría decir que el modelo cambió si hubiera tenido lugar un cambio de políticas económicas con alteración de la tendencia en el manejo de los instrumentos de política y sus resultados. Claramente esto no fue lo que sucedió. CFK siguió “moviendo” los instrumentos de política económica en el mismo sentido que los utilizaba Néstor.
Néstor Kirchner hacía siempre política fiscal expansiva. El gasto público crecía a un ritmo superior que la recaudación. Con Néstor había deterioro fiscal, el superávit fiscal bajó de 2.6% (2004) a 1.1% del PBI (2007). Con Néstor la política monetaria también siempre fue expansiva. Durante su mandato la base monetaria creció 112% punta a punta, registrando una expansión de 38% (2006) y 25% (2007) en sus últimos dos años de mandato. En un marco en el cual todos los países de la región apreciaban sus monedas nominalmente contra el dólar, Néstor depreciaba nuestro peso, que pasó $2.84 a $3.24 por dólar. Néstor siempre ignoró la inflación, que en sus primeros tres años de mandato se duplicó año tras año, pasando de 3.7% (2003) a 6.1% (2004) a 12.3% (2005).
Es más, Néstor siempre mostró que no tenía en cuenta el deterioro del entorno económico y su potencial impactó en nuestra macroeconomía. Néstor tampoco mostró interés en  prestarle atención al deterioro de los resultados del modelo. Menos aún mostró voluntad de estar  dispuesto a cambiar sus políticas o el modelo; aún cuando la evidencia empírica mostraba señales en este sentido.  El fenómeno inflacionario sustenta lo que estoy diciendo.
La inflación se duplicó año tras año en los primeros tres años de mandato de Néstor y nuestro ex presidente ignoró ese fenómeno. El aumento de precios mostraba que tenía que cambiar las políticas y el modelo. Todo indicaba que se debía optar por un cambio de tendencia en las variables. Se debía abandonar la política fiscal y monetaria expansiva. Se debía dejar de depreciar el peso, había que dejarlo flotar y que se apreciara. ¿Qué hizo Néstor? En lugar de cambiar, profundizó. No fue por delante, sino por detrás de los acontecimientos. No atacó las causas, sino las consecuencias. Intervino el INDEC, empezó a mentir con la inflación, intensificó sus políticas fiscales y monetarias expansivas y siguió depreciando el peso.
En este marco, la tendencia que (ya) tenían todas las variables macro no cambió, sino que se acentuó. La inflación se aceleró. Con la aceleración inflacionaria el crecimiento económico y la generación de empleo fueron perdiendo fuerza. Su mujer CFK asumió la presidencia. ¿Qué hizo Cristina? Exactamente lo mismo que su marido. Siempre ignoró el deterioro del entorno económico y su potencial impacto en nuestra macroeconomía. Tampoco le prestó atención al deterioro de los resultados del modelo. Y al igual que su marido, la presidente mucho menos estuvo dispuesta a cambiar las políticas y el modelo. Nunca fue por delante, sino que también (al igual que Néstor) siempre fue por detrás de los acontecimientos. No atacó la causa, sino las consecuencias de los problemas. Así llegaron las trabas a las importaciones y el cepo cambiario. Al igual que su marido, CFK no cambió sus políticas, sino que las profundizó. La política fiscal y la política monetaria se volvieron más expansivas. Al igual que Néstor, cuando el escenario se complicó, CFK aceleró la tasa de depreciación del peso. En este marco, si se continúa con las mismas políticas, no se puede esperar grandes cambios en materia de resultado. En este escenario lo más probable es todas las variables sigan teniendo la misma tendencia. Si la tendencia marca deterioro fiscal, de balanza de pago, inflación que no cede y crecimiento económico débil, no hay que esperar una mejora de las cuentas fiscales, ni de balanza de pago, tampoco una baja de la inflación, ni un rebote del nivel de actividad y una baja del desempleo. En este sentido hay que recordar aquel refrán popular que sostiene, “si quieres diferentes resultados, empieza a hacer otras cosas”.
En definitiva, CFK ha sido una esposa que continuó fielmente el trabajo de su marido. No cambió un ápice las recetas de Néstor. En todo caso las aplicó al pie de la letra o profundizó. El gobierno no miente cuando dice que ha profundizado el modelo iniciado en 2008. Pensando en los resultados, el único problema de CFK es que vino después de Néstor.   

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