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jueves, 18 de agosto de 2016

Tarifas: Cuando se falla sobre lo que se desconoce (InfoBae 18/08/2016)

La Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN)  le puso un freno al aumento de gas para los usuarios residenciales basándose en que no se hicieron audiencias públicas. Este fallo no sólo agrega confusión, sino que es ineficiente desde el punto de vista fiscal, energético y económico, ya sea del lado de la producción como de los consumidores. 

Primero y ante todo, se podría comentar que Axel Kicillof y el gobierno anterior habían fijado aumentos de tarifa de gas natural sin audiencias públicas previas, porque la ley de emergencia económica permitía no hacer audiencias.

Desde el punto de vista del consumidor, el fallo de la CSJN agranda las distorsiones de precios relativos y las inequidades sociales. Un usuario de puerto Madero pagaría $150 pesos por mes, mientras que una garrafa cuesta $97 pesos; y una familia necesita varias por mes.

Además, el fallo de la CSJN suspende el aumento de tarifas que tiene menor incidencia en el precio de la factura final residencial. Concretamente y simplificando con números, si uno consume $10 de gas; $7 pesos corresponde a gas en boca y $3 a transporte y distribución. Con este consumo, hay que pagar una factura por un total de $14 porque hay aproximadamente $4 de impuestos y cargos. Son más caros los impuestos que el transporte y la distribución de gas.

En este marco, el fallo de la CSJN hace que un consumidor de Puerto Madero sólo tenga que pagar $45 mensuales por tener gas de redes (transporte + distribución), lo cual equivale a 3 ó 4 alfajores. Viéndolo del otro lado y dejando de lado el incremento del gas en boca de pozo, el promedio de aumento de transporte y distribución era del 200%, por lo que el fallo de la CSJN impide al usuario de Puerto Madero el gas por redes se le incrementaba de $45 a (redondeando) $150 mensuales.

Desde el punto de vista energético y económico, el fallo de la CSJN perjudica a los tramos más vulnerables del sector gasífero, ya que el principal “cuello de botella” está en transporte y distribución; no en boca de pozo. Es decir, si en boca de pozo se produjera (o se importara) todo el gas que los argentinos deseáramos demandar, no hay infraestructura física de transporte (tampoco de distribución) para hacerlo llegar al consumidor final. Hace falta “agrandar” el caño troncal (transporte) para poder satisfacer la demanda en los centros urbanos y polos productivos industriales. Y para esto hace falta inversión de largo plazo, lo cual exige como pre condición un sendero tarifario de mediano y largo plazo que viabilice la ecuación económica y financiera tanto de las empresas transportistas como las distribuidoras.

Al suspender las tarifas para transporte y distribución, el fallo de la CSJN afecta negativamente las inversiones comprometidas del plan de inversiones necesario para asegurar la confiabilidad y seguridad del servicio, y el mantenimiento y la operación del sistema de transporte y distribución, atentando contra la calidad y la seguridad del servicio recibido por los consumidores. O sea, el fallo de la CSJN, al dejar sin fondos a las transportistas y distribuidoras, pone en riesgo sus operaciones.


En otras palabras, el fallo de la CSJN obliga al Gobierno Nacional a brindarle a las transportistas y distribuidoras alguna asistencia económica que compense la falta de ingresos por la anulación del incremento tarifario, caso contrario la prestación del servicio resultaría seriamente comprometida. Esa asistencia económica serían subsidios pagados por todos los ciudadanos, incluidos las clases sociales vulnerables que no tienen gas por redes y se cocinan y calientan con garrafas de gas líquido más costoso. Esta asistencia financiera en forma de subsidios sería mayor déficit fiscal, que sería financiado con más deuda e impuesto inflacionario. La deuda sería pagada por nuestros hijos con menos educación y salud pública en un futuro. El impuesto inflacionario sería pagado, como siempre, en mayor medida por los más vulnerables; los que no tienen gas de redes.   

viernes, 5 de agosto de 2016

Maquinita, Infleta Y Devaluta (PRÓLOGO)

por José Luis Espert.

Conocí a Javier Milei en Abril de de 2015 en oportunidad de dar una conferencia en el Hotel Alvear organizada por la Cámara Internacional de Comercio y Producción (CICyP). Nos confundimos en un gran abrazo a pesar de que no nos conocíamos personalmente y desde ahí hemos sabido cultivar una relación de afecto y mutuo respeto profesional. Podría repetir la misma experiencia y sensación cuando me encontré por primera vez en mi vida con Diego Giacomini hace unos meses. Desde entonces interactúo de manera muy placentera con ambos sobre la coyuntura, cuestiones de política económica, teoría monetaria, del crecimiento económico, etc.

Este nuevo libro de Javier Milei y Diego Giacomini es un conjunto de ensayos sobre una variedad muy importante de temas. La problemática del CEPO lanzado en octubre de 2011 y sus consecuencias en el plano monetario. La discusión sobre el tipo real de cambio de equilibrio. Los desequilibrios monetarios de stocks (el recordado money overhang sobre el cual tanto énfasis han hecho los autores sobre finales del gobierno de Cristina Kirchner en diciembre de 2015) y flujos (particularmente por la emisión monetaria equivalente a 1.2% del PBI debido a las pérdidas del BCRA al mando de Alejandro Vanoli por su operatoria en el mercado de futuros) al inicio del gobierno del Presidente Mauricio Macri. La discusión sobre con qué regla monetaria (monetary o inflation targeting) combatir la inflación a partir del cambio de gobierno.

Y lo fundamental, el eterno y bienvenido retorno de casi todos los trabajos de los autores de la contribución de Milei-Giacomini (junto con Nicolás Federico Kerst) “El Termómetro de Riqueza” que cruza casi todo el libro sirviendo de conexión, hilo conductor y columna vertebral entre los distintos ensayos que lo componen.

De esta manera, el nuevo libro de Milei y Giacomini se nos presenta como un auténtico compendio, con buen desarrollo técnico, de los temas cruciales de política económica que se daban a fines de 2015 cuando la Argentina vivía (y me animaría decir que vive) una situación de crisis latente -que puede ocurrir o no- si tenemos en cuenta que con indicadores similares de atraso cambiario, déficit fiscal, inflación y tarifas de los servicios públicos totalmente desfasadas, en otras oportunidades de nuestro decadente pasado, hubo quiebres de programas económicos que trajeron mucha zozobra a la población.

El Rodrigazo de mediados de 1975, el desordenado fin de La Tablita a principios de 1981, la crisis del gobierno de Alfonsín con Grinspun a mediados de 1985, la crisis del Austral de 1989-1990 y el caótico fin de la convertibilidad de 1991, constituyen ejemplos contundentes de nuestra adicción a la adrenalina de corridas bancarias, cambiarias, defaults y todo tipo de estropicio económico. El libro de Milei y Giacomini, si bien no pretende analizar estas crisis, sí provee el material académico y técnico para poder entenderlas, escudriñarlas, analizaras, pensarlas.

Los dos temas de la macroeconomía que han capturado mi atención desde el punto de vista académico y profesional han sido los problemas fiscales (todas las crisis que Argentina ha vivido en el último medio siglo tiene un origen fiscal) y la volatilidad del tipo real de cambio en las economías emergentes, en particular, obviamente, Argentina.

Sobre el segundo tópico y junto con los profesores Marcelo Dabós y Guido Vignoli, desarrollamos en 2015 un modelo para estimar tipos reales de cambio de equilibrio para Argentina a partir de un estudio econométrico sobre los determinantes del tipo real de cambio de equilibrio en el largo plazo basado en un modelo de variables fundamentales (El “Macroeconomic Balance Approach - del FMI en contraposición con los modelo de Paridad del Poder Adquisitivo –PPP-).

El “Termómetro de Riqueza” de Milei-Giacomini-Kerst, resulta una variación, menos sofisticada econométricamente, pero muy intuitiva en general y más respecto de los modelos del “Macroeconomic Balance Approach”. Porque si bien el Termómetro trabaja bajo el supuesto de un “estado estacionario”, especialmente descartados por los modelo del “Macroeconomic…”, al incorporar la q de Tobin y una función Logit, replican los puntos de quiebre de un programa económico de manera similar a lo que un modelo de “Macroeconomic…” informaría cuando el desalineamiento (misalignment) del tipo real de cambio observado, se aleja en demasía del tipo real de cambio de equilibrio determinado.

Según lo que los propios autores señalan, la idea de desarrollar el Termómetro a partir de la teoría de la “q de Tobin” (valor de mercado de la firma/ el valor de reposición o contable de los activos de la misma) surge por el hecho de que ésta última sintetiza toda la información sobre el futuro que resulta relevante para la toma de decisiones de inversión por parte de los agentes, ya que en el armado de la misma convergen las condiciones de equilibrio tanto del mercado de bienes (los ingresos resultan suficientes para cubrir todos los costos operativos, el fiscal y el del capital) como de capitales (el retorno de los activos se iguala con el costo de oportunidad del capital).

Al mismo tiempo, si uno asume que la economía bajo análisis es abierta y que de largo plazo se cumple la Paridad del Poder de Compra (PPP), a partir de las condiciones de equilibrio en el modelo de la “q” es posible determinar el tipo de cambio de equilibrio, el cual vendrá dado por el salario real (salarios en términos de nivel general de precios) relativo a la productividad del trabajo, el costo de oportunidad del capital (el cual toma al apalancamiento de la economía, la tasa de interés de los EEUU, el riesgo país y la devaluación esperada), la presión fiscal (el gasto público y su eficiencia) y la escala productiva, todo ello en relativo a la economía de referencia (la de la moneda que se compara).

Todo profesional de la Economía que pretenda tener conocimiento acabado de los turning  points que pueden ocurrir cíclicamente en la economía argentina, debería al menos asomarse al conocimiento del Termómetro. Resulta una variación desafiante e interesante al mismo tiempo de lo que la literatura tradicional ha tratado como “modelos de determinación del tipo real de cambio de equilibrio” basado en los “fundamentals” al que Milei y Giacomini llegan partiendo desde una antítesis del “Macroeconomic…” que es la PPP, pero que al incorporarle el mercado de trabajo y otras variables, lo terminan transformando en un modelo similar pero con el agregado de que la función Logit que los autores desarrollan y que nos da la probabilidad de que ocurran la crisis de balanza de pagos que tantas veces ha azotado a nuestra sufrida economía.

El libro de Milei y Giacomini no escatima temas de política monetaria en los cuales meterse. Cuando lo hacen en la discusión sobre qué modelo de política monetaria es mejor para combatir la inflación, no dudan en pronunciarse (acertadamente) en la actuales circunstancias de Argentina, por un “monetary targeting” antes de pasar a “inflation targeting” una vez que el país haya ingresado a un “plató” de inflación baja y estable.

En definitiva, estamos frente a un libro de gran actualidad sobre la economía argentina, escrito con mucha potencia discursiva y rigor técnico. Eso sí, una advertencia. Espíritus keynesianos, abstenerse. No hay lugar para ellos en el Olimpo de los precios relativos de clásicos como Milei y Giacomini. Jugando un poco con las palabras y parafraseando a aquel siniestro General, gran responsable de nuestra decadencia, para ellos, en el libro de Milei y Giacomini, no hay ni justicia.

Ahora sí, a disfrutar de su lectura

Maquinita, Infleta y Devaluta (PREFACIO)

por Diego Giacomini y Javier Milei

En el presente trabajo se expone un conjunto de más de cuarenta ensayos, agrupados en cuatro partes, que se ocupan del debate en materia monetaria y cambiaria que ha tomado lugar en los últimos dos años en la economía Argentina, en el cual, junto a un destacado grupo de colegas tales como Alberto Benegas Lynch (h), Iván Carrino, Roberto Cachanosky, José Luis Espert, Nicolás Kerst, Esteban Arrieta y Ricardo López Murphy entre otros, hemos tomado una posición que implica una visión absolutamente opuesta con las que se han estado estudiando estos temas en los últimos 70 años y, muy especialmente, en los últimos 40. La divergencia tiene gran parte de su origen en un conjunto enorme de falacias emergentes de la “Teoría general del empleo, el interés y el dinero” de John M. Keynes publicada en 1936, cuyas malas influencias se extienden aún hasta nuestros días y que, junto al estructuralismo local, tanto daño han causado al país y a generaciones enteras de argentinas.

De hecho, desde nuestro punto de vista, los daños causados por la instauración de un populismo salvaje y violento (donde a los opositores se los acallaba ya sea por las buenas o por las malas) a inicios de la década del ’40 del Siglo XX, no sólo han quitado a nuestro país de los primeros lugares del ranking mundial en riqueza, sino que además ha inyectado en una gran parte de la sociedad profundos niveles de odio, envidia y resentimiento (propio de los escritos de marxistas y keynesianos) que, sumergido en pujas ridículas, han dejado a la Nación en una situación de frontera camino a una ridícula pobreza. En este contexto, las bases económicas que dan sustento al populismo se nutre de la profunda irresponsabilidad fiscal emergente del nefasto libro de John M. Keynes (y donde la lectura del capítulo 22 de dicha obra demuestra que lo afirmado por gran parte de los economistas locales respecto a la política fiscal es falso) y de los más alocados delirios monetarios de los estructuralistas locales, con Julio Hipólito Guillermo Olivera a la cabeza, quien dio los fundamentos para validar monetariamente cualquier tipo de disparate que surgiera de políticas económicas inconsistentes.

En función de todo el daño causado por keynesianos, estructuralistas y marxistas, en la primera parte del libro se presentan una serie de ensayos que toman como punto de partida las “Malas políticas y pésimos resultados como el origen del enfoque Milei-Giacomini”. Esto es, cuando la economía se comienza a estudiar desde la perspectiva libertaria (en cualquiera de sus vertientes) los errores de diagnósticos en los cuales cae gran parte de la profesión surgen de modo natural y ello permite inferir con sorprendente precisión los malos resultados. Es más, mirando la pésima performance de los herederos de Keynes-Marx-Olivera, resulta un espectáculo casi dantesco ver sus incoherencias al tratar de justificar la discrepancia entre lo que afirmaban y luego pasó. Por ello, en la lógica de exposición del presente material, esta primera sección se presenta como la fuente de nuestra inspiración en el desarrollo de nuestro enfoque.

Una vez presentadas las flagrantes inconsistencias y errores en los enfoques convencionales, en la segunda parte del libro se procede a presentar nuestro “enfoque macro-monetaria para volver a crecer”. Naturalmente, si bien los artículos presentados en esta sección se desarrollan con un fuerte respaldo cuantitativo, el mismo es esencialmente doctrinario. A modo de ejemplo, a raíz del CEPO se procede a desarrollar una teoría sobre el sobrante de dinero (Money Overhang) y sus implicancias en términos de equilibrio general walrasiano, se discuten las consecuencias de la ignorancia de Keynes en términos de teoría del valor (quien adhería a la teoría valor trabajo ver capítulo 16 y sus implicancias en términos de determinación del nivel de precio capitulo 21 de la “teoría general”), la visión superlativa de Carl Menger encarnada en el principio de imputación (los precios determinan los costos y no al revés) y sus implicancias en el debate sobre los orígenes de inflación, la falacia del pass-through, los aportes en el plano monetario de Ludwig Von Mises, la visión pragmática (con fuerte sustento empírico) de Milton Friedman sobre la naturaleza monetaria de la inflación, el debate a lo largo del tiempo sobre de la Curva de Phillips y el papel de las expectativas racionales, lo que todo esto puesto en conjunto deriva en nuestra visión sobre los temas de crecimiento en economías monetarias. Al mismo tiempo, se le abre un espacio para la versión de divulgación de nuestro “Termómetro de Riqueza” que hemos desarrollado junto a nuestro colega Nicolás Federico Kerst, y que al final del presente libro, concretamente en el Apéndice II, el lector encontrará la versión académica y completa donde desarrollamos el indicador en cuestión.

Respecto a la tercera parte del libro, se procede a poner en marcha las bases doctrinarias que se presentaron en la sección anterior. En este sentido se procede a discutir sobre la superioridad de las políticas de shock sobre el gradualismo, la determinación del nivel óptimo de reservas, la propuesta de salida del CEPO, las lecciones de Milton Friedman sobre inflación que gran parte de los economistas argentinos no han estudiado y/o se niegan a entender, la superioridad de las reglas respecto a las políticas discrecionales y el diseño de una regla monetaria para el caso de Argentina basada sobre agregados monetarios.

Finalmente, en la parte cuarta del libro se plantean las cuestiones vinculadas a “la apertura del CEPO y sus desafíos macroeconómicos”. Obviamente, todos los artículos de la sección siempre están pivoteando sobre los temas del CEPO, la inflación y el crecimiento. A su vez, esta sección está muy relacionada con la precedente y con el Apéndice I, en el cual se presentan las bases sobre las que debería erigirse el nuevo BCRA y nuestra propuesta de reforma monetaria.

Si bien en el presente libro se documentan nuestros trabajos de los últimos dos años, las bases sobre las que se construye nuestra visión de la economía se sustentan en nuestro debate interno que lleva más de diez años y que esperamos siga por muchísimos años más, ya que no sólo nos une un profundo y mutuo respeto profesional, sino que además el vínculo se ha coronado con una gran relación de amistad, a punto tal de considerarnos mutuamente como hermanos gemelos herederos de Adam Smith y de toda la amplia familia de pensadores libertarios. Habiéndole contado esto, esperamos que la presente obra le resulte tan apasionante como nos ha resultado a nosotros escribirla.