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lunes, 29 de octubre de 2012

EL CEPO CAMBIARIO NO SIRVE PARA

REINDUSTRIALIZAR LA ECONOMÍA.

El viceministro de economía afirmó que el cepo cambiario es para “evitar el riesgo de que se terminen los dólares necesarios para completar el proceso de  reindustrialización del país iniciado en 2003, un proceso de sustitución de importaciones que requiere la compra de insumos y de maquinarias”.
Lo primero para rescatar del discurso oficial es que el desarrollo industrial parecería ser un objetivo de política de Estado. A lo largo de la historia muchos países (incluida Argentina) han tenido el desarrollo industrial como objetivo de política. Las políticas de desarrollo industrial basadas en la sustitución de importaciones tampoco son novedosas. En el pasado, numerosos países emergentes han elegido el “camino” de desarrollo industrial. Es más, todas las experiencias internacionales de desarrollo industrial por sustitución de importaciones han estado “comandadas” por los Estados que “elegían” impulsar determinados sectores industriales, aplicando instrumentos de política económica para incentivarlos (subsidios) y protegerlos (impuestos y barreras).
Los procesos exitosos de desarrollo industrial son aquellos donde  las reglas de juego están claras. En estas experiencias, el Estado comunica cuales son los sectores “escogidos” como puntales del desarrollo industrial, explicando los fundamentos de su elección y, sobretodo, explicitando cuáles son los instrumentos (impuestos y subsidios) que utilizará para incentivar su desarrollo. Esto último es fundamental porque brinda información transparente al sector privado para que invierta eficientemente y acompañe al Estado en el proceso de industrialización.
En nuestro país los instrumentos y las formas utilizadas nos permiten plantear interrogantes acerca del supuesto proceso de reindustrialización. No está claro cuáles serían los sectores industriales “elegidos” por el gobierno nacional para llevar adelante el “proyecto político extenso de la reindustrialización nacional”. Por tal motivo,  el sector privado no cuenta con la información suficiente para decidir donde destinar sus inversiones.
En el mismo sentido, a pesar de que el tipo de cambio se utilizó como herramienta de promoción industrial, no está claro qué sector de la industria podrá contar los dólares “escasos”  al tipo de cambio oficial. Esta falta de transparencia en el mercado cambiario, es el peor enemigo de la inversión dado que impide conocer la estructura de precios relativos de la economía. En este marco de incertidumbre, el sector privado termina invirtiendo poco y la capacidad de producción no se expande lo suficiente.
De esta manera, sería difícil que la actual política nacional (que justifica el cepo cambiario como una condición necesaria para el proceso de reindustrialización) genere la inversión necesaria para la que la industria gane participación en la economía, creando los puestos de trabajo y logre que la tasa de desempleo se mantenga en los niveles actuales. 

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