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miércoles, 28 de agosto de 2013

EL MAL MANEJO DE LA DEUDA EMPEORA EL ESCENARIO ECONÓMICO

EL MAL MANEJO DE LA DEUDA EMPEORA EL ESCENARIO ECONÓMICO 

Argentina tiene dos fallos de primera y dos fallos de segunda instancia en su contra en la Justicia de EEUU, que le ordenó a Argentina pagar en efectivo el 100% de lo adeudado al fondo buitre NML: 1.330 millones de dólares. 

Según los fallos de la Justicia norteamericana, la deuda es la primigenia es decir, la deuda es la original y voluntariamente firmada por las partes intervinientes y los contratos deben ser honrados en todos sus artículos y cláusulas. En este marco, la justicia de EEUU sostiene que NML tiene derecho a cobrar en forma total todos sus contratos originales en bonos globales, lo cual incluye el capital original, los intereses contractuales más las costas e intereses punitorios. Además, la Cámara de Nueva York también ratificó que el Bank of New York y el resto de las entidades financieras que colaboran en el proceso de pago de la deuda de Argentina son responsables de cumplir con esta decisión. En otras palabras, son responsables de retener los pagos de deuda de Argentina en Nueva York. 

¿Por qué es negativo para Argentina el fallo de la Cámara de EEUU? Porque los nuevos bonos que Argentina ofreció en los canjes de 2005 y 2010 tienen la cláusula del acreedor más favorecido (Rufus). Según esta clausula, si antes del 31 de diciembre de 2014 Argentina pagara en efectivo el total de la deuda con el Fondo NML (USD1.300 MM), todos los inversores que entraron al canje 2005 y 2010 (93% de la deuda elegible) tendrían derecho de cobrar en efectivo todas sus viejas tenencias de bonos globales (con intereses no pagados y punitorios) que entraron en default en diciembre 2001, pero más tarde canjearon por los bonos par y discount en los canjes de 2005 y 2010. De dispararse este escenario, Argentina incurriría en default técnico, porque el monto a pagar excedería largamente las reservas del BCRA.

¿Cuál es la estrategia de Argentina? La estrategia del gobierno argentino sería dilatar los tiempos lo máximo posible, apelando a todas los recursos judiciales permitidos por el marco procesal de EEUU. En primer lugar, Argentina apelaría el fallo de la Cámara de Apelaciones. De tener resultado negativo la apelación, Argentina intentará que la Suprema Corte de Justicia de EEUU se haga cargo del caso.  La Corte Suprema de Justicia de EEUU tiene tiempo de decidir si se hace cargo o no del caso argentino hasta abril del 2014. Con dos fallos en primera y segunda instancia a favor de NML, lo más probable sería que la Suprema Corte fallara a favor de un pago del 100%.

El mejor escenario para nuestro país sería que dicho fallo fuese en 2015 para que la cláusula del acreedor más favorecido (Rufus) no tuviera vigencia y los bonistas que entraron a los canjes 2005 y 2010 no tuvieran derecho a cobrar bajo las mismas condiciones que NML. En este escenario, el fallo de la Corte sólo dispararía el pago de 1.330 millones de dólares.  Si el máximo tribunal de EEUU fallara antes de fines de 2014 o no tomara el caso, el actual fallo de la Cámara de Apelaciones quedaría en firme y se dispararía el default técnico. 

En este complicado escenario, el gobierno decidió mandar un proyecto de ley para reabrir por tercera vez el canje de la deuda pública para el 7% de la deuda que se encuentra en default. Esta nueva reestructuración de deuda llegará acompañada de una propuesta en la cual a los bonistas que entraron al canje se les ofrecerá cambiar sus bonos emitidos bajo legislación extranjera -la mayoría de los cuales se rigen por la jurisdicción de Nueva York- por otros pagaderos en la Caja de Valores de Buenos Aires bajo legislación local.

La reapertura del canje para los bonos en default intenta ser un gesto positivo hacia la Suprema Corte de Estados Unidos, pero su probabilidad de éxito tiende a ser prácticamente nula. Es fácil de entender: ¿Por qué los fondos buitres van a aceptar ahora un canje similar a los anteriores, que ya rechazaron, cuando tienen a su favor los antecedentes del fallo de la justicia norteamericana?

Por otro lado, la opción de canjear la legislación y el lugar de pago de los bonos vigentes jugaría en contra de los intereses argentinos en la Justicia de EEUU, porque la tomarían como otra señal que muestra la vocación del Gobierno por incumplir los contratos dado que busca evadir el alcance de los tribunales de EEUU para que la Justicia norteamericana no pueda afectar el pago de los bonos argentinos,  lo cual está explícitamente pactado en los contratos originales. 

De hecho, esta tercera reapertura del canje de deuda es un nuevo cambio de reglas e implica más inseguridad jurídica porque exige dejar sin efecto la ley cerrojo sancionada con el canje 2010, que prohibía explícitamente reabrir el canje de deuda.

Es probable que una proporción mayoritaria de bonistas prefieran mantenerse bajo la órbita de la legislación neoyorquina. En este sentido, la inseguridad jurídica argentina, el cambio permanente de reglas y el cepo cambiario son elementos que juegan en contra del éxito del cambio de jurisdicción de Nueva York a Buenos Aires. ¿Los bonistas que certeza tienen de poder “llevarse” los dólares al exterior? 

En este marco, los bonistas que hoy cobran los bonos en Nueva York tienen dos escenarios probables. Por un lado, seguir cobrando en Nueva York con el riesgo que la Justicia Americana trabe los pagos. Por el otro, pasar a cobrar en Argentina con el riesgo de no poder “sacar” sus dólares. En la primera opción, tienen la certeza que la Justicia norteamericana defenderá sus derechos de propiedad privada. De no poder acceder al pago, tendrían la opción de invocar el cross default y accionar contra Argentina. Por el contrario, en la segunda opción no hay certezas. En este sentido, sólo basta recordar el default técnico de los BODENs ajustables por CER con legislación argentina. A esto último hay que agregarle no sólo la falta de pago, sino la ausencia de voluntad de arreglo con el Club de París y el no acatamiento de los juicios en el CIADI, que ordenan pagar resarcimientos económicos a inversores internacionales con los cuales Argentina incumplió contratos.

En definitiva, el escenario de la deuda es cada vez más complicado. El proyecto de ley para reabrir el canje por tercera vez y para cambiar la legislación y el país de pago son la demostración más cabal que el gobierno siempre va por detrás de los acontecimientos. La justicia americana acciona, el gobierno reacciona. El problema es que, justamente, esa política de ir siempre por detrás de los acontecimientos es la que nos condujo a este callejón sin salida.

Los costos de la actual situación judicial de la deuda soberana no serán inmediatos, sino que se sentirán en el mediano plazo. La materialización de dichos costos será menos inversión aún, crecimiento más anémico, más expectativas de devaluación, mayor presiones inflacionarias y más caída de reservas. El problema de la deuda empeora el escenario económico hasta fines 2015.




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