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domingo, 22 de junio de 2014

El Pragmatismo triunfó sobre la Ideología (publicada el 21/06 en Diario Perfil)

Los holdouts tienen tres los fallos a favor en todas las instancias de la Justicia de EEUU. No hay más instancias legales. De hecho, la medida cautelar que protegía de embargo a los pagos argentinos en Nueva York ya fue levantada. El estricto acatamiento del juicio exigiría pagar la totalidad de la deuda en efectivo el 30 de junio próximo (USD 1.350 MM).

Argentina tiene sólo dos opciones. Acatar y pagar o no acatar y no pagar. El gobierno argentino se encuentra ante una decisión trascendental que traerá consecuencias en el corto, mediano y largo plazo.

La opción de acatar y pagar en efectivo resulta macroeconómicamente complicada, porque nuestro país no estaría en condiciones financieras de hacerlo. En este sentido, acatar dicho pago (en efectivo) resulta muy complicado con un nivel de reservas de “sólo” USD 29.000M. Si los USD 1.350 MM de dólares de NML dieran pie a reclamos por USD 15.000 MM (según los abogados argentinos) se consumirían más de la mitad de las reservas del BCRA, lo que podría provocar una corrida cambiaria, una devaluación y una suba del dólar paralelo que desatarían consecuencias macroeconómicas negativas.

Sin embargo, no se puede dejar de mencionar que las malas políticas (fiscales y monetarias) macroeconómicas y la política oficial de desendeudamiento, que dejaron al BCRA con muy pocas reservas, son los responsables de este gran problema. En este sentido, hay que recordar que el BCRA compró más de usd95.000 MM de reservas durante los últimos años. Es decir, si Argentina hubiera aplicado políticas fiscales y monetarias prudentes, como en nuestros países vecinos, en la actualidad el BCRA tendría usd100.000 de reservas y la sentencia a favor de NML no sería un gran problema, ni tendría potenciales implicancias negativas en términos macroeconómicos.

Acertadamente, el gobierno dejó de lado la ideología.  La ideología le aconsejaba no acatar y no pagar. La ideología lo llevaba al canje de jurisdicción y de marco legal. Además, no se lo  podía llevar a la práctica. Primero, porque no hay tiempo físico. Segundo, porque no se puede lograr el 85% (de los bonistas) de aprobación necesaria para cambiar la jurisdicción y el marco legal. Dentro de los bonistas hay inversores institucionales de EEUU que no pueden desacatar a su justicia, ni tampoco invertir en activos que no tengan jurisdicción de pago y ley Nueva York. Además, la tasa de interés que pagan los bonos argentinos del canje (2005 y 2010) tiene implícito el marco legal de Nueva York, que es menos riesgoso que el argentino. Con ley argentina, la tasa de interés debería ser muy superior.

Con el default todos los logros de los canjes 2005 y 2010 caerían en “saco roto”. Sucede lo mismo con el CIADI y el Club de Paris. Esta medida reafirmaría la calificación negativa de Argentina en “su Veraz”; alejándola por completo del acceso al financiamiento voluntario internacional. La deuda volvería a incrementarse al ritmo de los intereses por incumplimiento y punitorios. En este escenario, si la próxima administración quisiera reinsertar a la Argentina en el mundo, debería hacerse cargo de esta pesada herencia bajo condiciones menos favorables para su reestructuración y regularización. Además, las consecuencias macroeconómicas del default, más a mediano y largo que en el corto plazo, serían muy negativas. Habría más fragilidad financiera, cambiaria y económica. Muy probablemente también habría más inflación; y la economía real terminaría sintiendo el impacto con menor nivel de actividad, destrucción de empleo y aumento de desempleo.

Pero el pragmatismo le ganó a la ideología y la presidente CFK dio en un discurso de estadista en el día de la Bandera. La presidente CFK mostró una total comprensión de la magnitud del problema y envió las mejores señales en pos de encontrar una solución efectiva y final a todo el problema del endeudamiento argentino, de manera que la próxima administración encuentre el horizonte financiero despejado.

La presidente CFK aclaró que había dado instrucciones para que los abogados de Argentina le pidieran al Juez Griesa que generara condiciones para negociar".  Nuestra presidente fue clara y contundente, dejando bien en claro que Argentina quiere cumplir con el 100% de los acreedores. En pocas palabras, la presidente mostro las mejores intenciones de seguir el camino más adecuado: el camino de la negociación.

La negociación es factible ya que la  Justicia de EEUU había dejado la puerta abierta para que Argentina y los Fondos Buitres pudieran sentarse a negociar. El punto es que el Fondo NML ha ganado el pleito y la Justicia afirma que tiene que cobrar USD 1.350 MM en efectivo el 30 de junio próximo. En otras palabras, Argentina debería negociar poder pagar con bonos cuyo valor presente fuese cuanto menos USD 1.350 MM para que NML pudiese venderlos rápidamente en el mercado secundario y obtener cash, al menos, los USD 1.350 MM.

Es decir, Argentina debería intentar negociar y pagarle a NML con la misma ingeniería financiera que le pagó a Repsol, a quien le entregó USD 6.000 MM en bonos para cancelar una deuda de USD 5.000 MM. En otras palabras, si el gobierno pudiese acordar pagarle a NML con bonos soberanos y no en efectivo como exige (hasta ahora) la Justicia norteamericana, nuestro país debería emitir bonos por una deuda nominal mayor al pago en efectivo sancionado por Griesa.

Aplicar la estrategia que se utilizó con Repsol sería un muy buen “negocio” tanto para Argentina como para NML. Utilizando una tasa de descuento del 20% (cotización actual de los bonos argentinos), Argentina debería entregarle a NML bonos por USD1.688 MM para saldar la deuda de USD1.350 MM. Una vez llegado al acuerdo, los precios de los bonos subirían y NML los podría vender obteniendo más USD1.350; es decir accedería a una ganancia de capital. A modo de ejercicio, si surgieran reclamos por USD15.000MM como dicen nuestros abogados, aplicando la misma tasa de descuento y la misma estrategia de resolución, Argentina debería entregar bonos por valor nominal de USD18.750 MM.
Sintetizando, Argentina estaría solucionando en forma definitiva sus problemas de deuda entregando bonos por un valor nominal de USD20.500 MM, tan sólo el 10% de su deuda pública total que se proyecta que ascendería a USD203.000 MM (sin holdouts) para fines de 2014.
Una vez cerrada la negociación, Argentina podría salir en forma completa del Veraz, abriendo la posibilidad de retornar a los mercados voluntarios de financiamiento y así recibir el flujo de ahorro en dólares provenientes del mundo. El riesgo país y el costo de financiamiento también podrían bajar, lo cual en realidad implicaría que la cantidad de bonos a entregar en el futuro cuando se presentaran las sentencias del resto de los holdouts en realidad sería menor a los USD18.750 MM del ejercicio presentado más arriba.
Con el acuerdo con los Fondos Buitres y la vuelta a los mercados voluntarios de deuda, existiría la probabilidad que a Argentina ingresaran alrededor de USD 19.000 MM de dólares de aquí hasta fines de 2015, permitiéndole al gobierno entregar el poder en forma ordenada aún con sus actuales políticas fiscales y monetarias desmedidamente expansivas, lo cual no es positivo ya que implica seguir alimentando el origen de todos los problemas macroeconómicos que enfrenta Argentina en la actualidad. Claro está, la próxima administración recibiría una herencia muy pesada y debería aplicar fuertes correcciones en las políticas macroeconómicas desde el primer día de su mandato. Del lado positivo, la próxima administración recibiría la deuda totalmente normalizada y podría dedicarse a atraer financiamiento para IED productiva; piedra fundamental para mejorar la productividad, generar puestos de trabajo e intentar apuntalar un sendero de crecimiento sostenido en el largo plazo.

Sin lugar a duda, la normalización completa de la deuda sería, tal vez, el legado más importante que la actual administración le dejaría a su sucesor. Podría haber sido mucho más sustancioso el legado. Hace 48 horas este legado parecía lejano. Brindemos por el cambio. Es una muy buena noticia. 

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