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domingo, 7 de septiembre de 2014
sábado, 6 de septiembre de 2014
INFOBAE TV con Pablo Wende: se viene otro Episodio como el de Enero Pasado?
Están peor los Fundamentos y las Expectativas: sería recargado.
viernes, 5 de septiembre de 2014
BCRA vs. MECON: LA PELEA POR LA TASA DE INTERÉS
¿Dónde están paradas hoy las tasa de interés y qué busca el Gobierno?
La tasa de interés está en el centro de la discusión
económica desde principios de año. Tenemos un
BCRA que subió la tasa nominal a principio de año. Del otro lado, tenemos
un Ministerio que quiere bajar las tasas de interés. El Banco Central parecía
que estaba perdiendo la pulseada frente al MECON. De hecho, luego de haber
subido la tasa de 17.8% (diciembre’13) a 30.4% (febrero’14), el BCRA -ya sea por convicción propia o presiones del Mecon-
comenzó a reducir suavemente la tasa de sus colocaciones, que cayó de 30.4%
(marzo’14) hasta 27.5% (agosto’14). Sin embargo, hace diez días atrás se siguió
el camino inverso, y el BCRA subió nuevamente la tasa de 27.5% a 28.5% anual;
es decir 1 p.p.
Es decir, parecería que habría una puja entre el BCRA y el MECON en materia de tasa de interés.
El MECON quiere bajar las tasas lo máximo posible para incentivar el consumo,
la demanda agregada y el nivel de actividad. Del otro lado, el BCRA se resiste
a seguir bajando la tasa, porque vislumbra que la baja de tasas atenta contra
la estabilidad cambiaria / financiera y alimenta al dólar blue, incrementando
las expectativas de inflación / devaluación y el círculo vicioso que impacta
negativamente sobre el nivel de actividad.
En un contexto
en el cual el BCRA se ve obligado a emitir cada vez más pesos para financiar al
Tesoro pero la demanda de crédito y de dinero (-13% en el primer semestre)
caen, la baja de la tasa del BCRA más que impacta negativamente en la BADLAR
(cae más que las LEBACs), incrementando fuertemente el dólar blue y su círculo vicioso en materia de expectativas. El BCRA
lee este círculo vicioso entre baja nominal de tasa de interés y
recalentamiento del dólar paralelo y por ende, da marcha a atrás y sube la tasa
1 p.p. (de 27.5% a 28.5%) para intentar contener el incremento de la brecha y
todo su derrame negativo que por medio de las expectativas termina volcándose hacia el resto de la macroeconomía.
No obstante
hay dos aspectos fundamentales a remarcar. Primero, con los actuales niveles de
emisión (en 22 días de agosto la base monetaria creció $25.000 MM; es decir
6.2%) y la actual caída de la demanda de dinero, una suba de 1 punto porcentual
(de 2.5% a 28.5%) de la tasa de interés no alcanzaría para contener ni al dólar
blue, ni a todo su círculo vicioso entre expectativas negativas y nivel de
actividad. En este sentido, según nuestro análisis, la calma financiera exigiría una suba de la tasa de
interés en pesos mayor a las
expectativas de devaluación (medidas por BLUE) y de inflación. En este
sentido, con un nivel de tasa superior a las expectativas de devaluación
(medida por blue) y de inflación se revertiría la caída de la demanda de dinero
y consecuentemente se revertirían las presiones sobre las reservas y el tipo de
cambio.
Sin embargo,
en segundo lugar hay que resaltar que el
MECON muy probablemente presionaría para acotar (o impedir) la suba de tasa de interés, con
lo cual no se revertiría el actual círculo vicioso entre expectativas
negativas, dólar paralelo, inflación, devaluación y caída del nivel de
actividad. En consecuencia, sin suba de tasas muy probablemente los
actuales desequilibrios macro se profundizarían y se perderían cada vez más
reservas, el dólar aumentaría, la demanda de dinero se reduciría
aún más y consecuentemente la inflación se aceleraría.
El MECON probablemente se opondría
a una fuerte suba de tasas porque el
segundo mandato de CFK, entre otras cosas, se caracteriza por aplicar una
férrea y agresiva política de tasas de interés negativas. Puntualmente, el equipo económico tiene la
creencia que las tasas negativas estimulan el consumo, la demanda agregada y el
nivel de actividad. A mayor actividad y más ingreso, mayor consumo y más
ingreso aún, lo cual acelera la inversión y crea un círculo virtuoso de
crecimiento.
Veamos los
números de las tasas. De la mano de la aceleración de la inflación, que pasó de
26% a 40% en 2014, la paulatina reducción de la tasa de interés de las colocaciones del
central de los últimos meses se tradujo en un desplome de la tasa de interés
real del BCRA, que cayó sucesivamente hasta un -9.2% en términos reales (ver gráfico centro). Como era de
esperarse, el desplome de la tasa de
interés real del BCRA “arrastró” a toda la estructura de tasas de la economía,
conduciendo a casi todas las tasas reales de la economía hacia la “zona” negativa. De hecho, en el gráfico 3 (en el centro y a
la derecha) se observa que en la actualidad la tasa BADLAR (-13.8%); la de plazo fijo a 30 días (14.9%);
la call (-15.6%) y la de adelantos en cuenta corriente (-6.9%) se encuentran
muy por debajo del 0% anual.
El sesgo pro
consumo de la política de tasas negativas queda en evidencia cuando se aprecia
que todas las tasas de interés activas
ligadas al consumo se encuentran más bajas y “baratas” que hace un año atrás.
En este sentido, la tasa de adelantos en cuenta corriente se abarató 7 p.p.; la
de los créditos personales más de 12 p.p.; la de documentos a sola firma 7p.p.
y la de tarjetas de crédito casi 9 p.p.
La política de tasas propiciada por el MECON daña la economía.
Los números de la realidad muestran que el paradigma
oficial no se cumple y que el descenso de la tasa no sirve para estimular el
crecimiento. La visión oficial no se cumple ni
siquiera en el primer eslabón de la cadena. Se baja la tasa ligada al consumo, pero el consumo se resiente cada vez
más y el nivel de actividad económica se contrae cada vez.
Según CAME las ventas minoristas caen cada vez más a pesar que las tasas de interés de los adelantos de cuenta
corriente, de los créditos personales y de las tarjetas de créditos bajan cada
vez más en términos reales. Las tasas de los créditos prendarios se reducen,
pero las ventas y los patentamientos de automóviles se desploman. Paralelamente, tampoco se acelera la inversión. Es decir, hay bajas de
tasas destinadas a aumentar el consumo pero el consumo se reduce, la inversión cae, la demanda agregada se debilita y por ende el
nivel de actividad se contrae. O sea, se
logra el efecto opuesto al buscado.
No debería sorprender que la sistemática
manipulación y baja artificial de la tasa de interés termine erosionando el
nivel de actividad; y se alcance el resultado opuesto al procurado. Tanto la teoría como la evidencia empírica han dado larga cuenta
de este fenómeno. Se comprende entendiendo el rol de la tasa de interés.
La tasa de
interés es el precio que estamos dispuestos a pagar (tasa activa) para
adelantar (financiado con ahorro de terceros) consumo futuro hacia el presente.
A su vez, es el precio que vamos a exigir que nos paguen (tasa pasiva) para
posponer consumo presente hacia el futuro, es decir para ahorrar y financiar
consumo de terceros.
En otras
palabras, la tasa de interés brinda toda la información necesaria para
coordinar las decisiones de consumo e inversión a través del tiempo. Una suba
de la tasas de interés incentiva mayor (menor) ahorro (consumo) presente
(corriente) y financia más inversión, contribuyendo a la
acumulación de capital, la productividad, la generación de empleo y el
crecimiento de largo plazo. Más ahorro
presente es más consumo futuro, pero no menor nivel de actividad presente. Es
decir, el menor consumo corriente no debería ser menor demanda agregada y menor
nivel de actividad presente, porque el aumento de la inversión (financiada con
el ahorro) compensa la caída del consumo.
La reducción artificial de la tasas de interés sólo
impacta estimulando el consumo, la inversión y el nivel de actividad
por un período acotado de tiempo (corto plazo). La
reducción forzada y artificial de la tasa de interés penaliza el ahorro, que comienza a escasear y deja de
financiar la inversión. Aparece el sobre
consumo (Argentina 2011/2013) y la tasa de interés por debajo del equilibrio
sólo promueve la suba de precios en un marco en el cual la oferta se contrae y
se potenciando la inflación (Argentina 2014). La economía se dirige hacia
la recesión.
Con la
contracción de la oferta agregada y la recesión, la escasez de recursos
comienza a aparecer. En este sentido, la
escasez de los dólares, energía y trigo (entre otros bienes) es sólo una
confirmación que la teoría económica ignorada por el gobierno se cumple.
Igualmente, el gobierno hace “oídos sordos” e intensifica su rumbo promoviendo
una modificación de la Ley de Abastecimiento. La modificación de la ley de
Abastecimiento traerá más problemas y menos soluciones; y la situación se
agravará.
En este marco,
los agentes económicos no se quedan
inmóviles, sino que buscan protegerse y anticiparse, descontando una mayor tasa
de interés en el futuro ante la caída del ahorro y la menor actividad presente.
El fallo de Griesa, el default, la futura suba de la tasa de interés en EEUU y
un eventual programa económico (más probable en la próxima administración) tendiente
a controlar el dólar y la inflación nos hacen prever mayores tasas a futuro. En consecuencia, proyectos de inversión dejan de ser rentables y son abandonados. Las
expectativas negativas se acrecientan y los agentes económicos dejan de
consumir y escapan del peso para proteger su poder adquisitivo, refugiándose en
el dólar (paralelo y oficial –lo que le
dejen-). Se alimenta el círculo vicioso y el nivel de actividad cae más.En definitiva,
la etapa en la cual la estrategia oficial de bajar la tasa podía servir para potenciar el consumo y generar
crecimiento, ya es cosa del pasado.
Por el contrario, la economía argentina ahora se encuentra en la fase subsiguiente, en aquella
en la cual si se insiste con la actual política de tasas bajas, sólo se logra
potenciar todos los desequilibrios ya generados justamente por el madre: el desequilibrio
en la tasa de interés.
Si se insiste
con la política de tasas bajas sólo se puede esperar aceleración de la caída de
la demanda de dinero, más inflación, dólar blue más caro, mayores expectativas
de devaluación y menor nivel de actividad. En este marco, si se acelera la
caída de la demanda de dinero y se continúa con este manejo de tasas, la
devaluación“de a poco” del dólar oficial será cada vez menos efectiva para
contener el drenaje de reservas. La presión sobre las reservas irá en aumento y
muy probablemente llegaría un momento (no sabemos cuándo) en el cual el BCRA deberá volver a devaluar y subir la tasa de interés. Claramente, llegado ese
momento, la devaluación y la suba de tasas deberá ser mayor que la de enero
pasado, ya que la coyuntura actual es más complicada que la de hace 8 meses
atrás. En este sentido sólo basta con mencionar que hay más inflación, más
pesos, menos dólares, mayores expectativas de devaluación y de inflación, menor
superávit comercial esperado, mayor déficit, más emisión y un nuevo default de
la deuda.
En este marco,
queda claro que la próxima
administración va a tener que incentivar una política de tasas de interés real
positiva para estimular el ahorro (en detrimento del consumo corriente) destinado
a financiar inversión. No queda otra.
¿Por qué? Porque habrá que
estimular la acumulación de capital para incentivar la ampliación de la
frontera de posibilidades de producción y generar nuevos puestos de trabajo.
martes, 2 de septiembre de 2014
Von Hayek: Bajar (manipular) artificialmente la tasa termina destrozando el consumo, la inversión y el nivel de Actividad.
Von Hayek NO es el 9 de Austria, pero AXEL es un 0 a la izquierda
1) Baja la Tasa del financiamiento de la Tarjeta, de los Créditos Personales y de los Adelantos en Cta. Cte; pero se destroza el Consumo.
2) Baja la Tasa de los Créditos Prendarios, pero la venta de autos y los Patentamientos se desploman.
lunes, 1 de septiembre de 2014
Las Tasas de interés bajaron todas en el último año: NO SIRVE para NADA.
Evidencia empírica:
1) la manipulación de las tasas de interés hacia la baja no sirve para reactivar la economía en este punto.
2) las tasas negativas penalizan el ahorro en pesos y castigan la inversión, deteriorando el stock de capital, la capacidad generar trabajo y la tasa de crecimiento futura.
3) baja la tasa, aumenta el ahorro en dólares y sube el dólar blue.Reservas: ese bien escaso.
Las Reservas del BCRA son pocas.
El gobierno ha manifestado en
reiteradas ocasiones que tiene voluntad de pago. Es más, la presidente siempre
ha remarcado que la administración K ha sido un “pagador” serial desde la
primera reestructuración de deuda de 2005 hasta la fecha.
En el presente la autoridad
monetaria cuenta con un total de reservas de usd29.000 MM. Dado que no hay
financiamiento internacional y el reciente default deja al gobierno sin acceso
al crédito internacional hasta fin de su mandato, las obligaciones en dólares
deberán ser pagadas con las reservas del BCRA. En este marco, es extremadamente importante saber si los
activos en dólares de la autoridad monetaria alcanzan para honrar en forma
completa los vencimientos de capital y de interés en dólares hasta final de
mandato.
En concreto, el sector público
consolidado deberá afrontar pagos de deuda netos de refinanciamiento –en concepto de capital e intereses- por usd 1.900 millones en el último
trimestre de 2014 y por USD 14.100 millones en 2015. Es decir, de acá hasta el
final de su mandato en 2015, el gobierno deberá pagar en divisas un total de
aproximadamente usd 16.000 millones.
A su vez, el sector privado también deberá afrontar compromisos en dólares por un total de usd 2.900 millones en el último cuarto de este año y unos usd 4.400 millones en 2015. De los cuales usd 1.480 MM (IVT-2014) y usd 700 MM (2015) corresponden al endeudamiento pertinente al comercio exterior (deuda por importaciones, anticipo y pre-financiamiento de exportaciones de bienes y servicios); siendo el resto de la deuda de carácter financiera.
De modo que de concretarse el
pago con los fondos del BCRA, las
reservas mantendrían su declive sostenido y cerrarían el año en torno a los USD
24.500 millones. Peor aún, los abultados vencimientos del 2015 complicarían
la situación y llevarían a las reservas por debajo de los USD 13.000 millones
hacia fin de año; a pesar de un superávit comercial esperado cercano a los USD
6.000 millones.
No obstante, hace falta realizar
una importante acotación. No todas las reservas informadas son propiedad del
BCRA. Si se excluyen los componentes de las reservas que no pueden ser
utilizados para pagar en efectivo, como los depósitos en caja de ahorro (en
dólares) del sector privado, los préstamos con Organismos Internacionales e
incluso con el BIS, las “reservas netas”
(propiedad del BCRA) cerrarían en torno a los usd 13.300 millones a fines de
2014. Haciendo la estimación de la balanza de pagos de 2015, las reservas netas
del BCRA tienden a ubicarse en torno a usd1.000 MM para fines de 2015.
Cuántas Reservas debería tener el BCRA?
Después de la secuencia de crisis cambiarias y financieras de los años ‘90s (México ‘94; Asia ‘97; Rusia ‘98; Brasil ‘99; Argentina 2001/2002), la teoría económica desarrolló un nuevo enfoque para calcular el nivel de reservas óptima y por ende de las reservas excedentes que debe tener un Banco Central: un análisis de costo - beneficio.
El nivel óptimo de reservas surgirá de maximizar la diferencia entre los beneficios y los costos de acumular divisas en el Central. En este cálculo se tiene en cuenta una numerosa cantidad de variables, como:
i) la probabilidad de un ataque especulativo contra la moneda,
ii) las chances de perder todas las reservas,
iii) la demanda de dinero del mercado doméstico,
iv) la predisposición de los agentes por correr contra el sistema financiero,
v) la volatilidad de los flujos de capitales,
vi) la proporción del consumo y de la inversión con respecto al producto y,
vii) la política fiscal y la rigidez a la baja del gasto público
Este enfoque costo - beneficio se ajusta a la economía argentina ya que, a diferencia del enfoque comercial y financiero que data de los años '70s,
tiene en cuenta un conjunto de variables muy relevantes para la “salud
macroeconómica” de nuestro país, que no pueden ser ignoradas. En este
sentido, en la Argentina, históricamente hay una demanda de dinero débil, los
agentes económicos presentan una elevada predisposición de correr contra el
sistema financiero, la política fiscal es altamente deficitaria y el gasto
público crece exponencialmente. Todas
estas variables conducen a que el BCRA debería tener reservas en torno a
usd80.000 MM, lo cual casi triplica las reservas existentes en la autoridad
monetaria y se encuentra en línea con lo que tienen otros países como Perú,
Chile y Colombia que dejan flotar su tipo de cambio, tienen acceso al mercado
internacional de deuda y no pagan sus obligaciones con activos en dólares de
sus bancos centrales.
De hecho, el BCRA es un dilapidador serial de reservas y es el peor de la región a la hora de enfrentar una potencial crisis cambiaria. Si Argentina no hubiese incurrido en déficit fiscal sistemático y no hubiese pagado su deuda pública con reservas del Central en el marco de la política de desendeudamiento, hoy en día las reservas del BCRA ascenderían a usd96.000 MM y no estaríamos enfrentando la actual coyuntura
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