Vistas de página en total

jueves, 18 de agosto de 2016

Tarifas: Cuando se falla sobre lo que se desconoce (InfoBae 18/08/2016)

La Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN)  le puso un freno al aumento de gas para los usuarios residenciales basándose en que no se hicieron audiencias públicas. Este fallo no sólo agrega confusión, sino que es ineficiente desde el punto de vista fiscal, energético y económico, ya sea del lado de la producción como de los consumidores. 

Primero y ante todo, se podría comentar que Axel Kicillof y el gobierno anterior habían fijado aumentos de tarifa de gas natural sin audiencias públicas previas, porque la ley de emergencia económica permitía no hacer audiencias.

Desde el punto de vista del consumidor, el fallo de la CSJN agranda las distorsiones de precios relativos y las inequidades sociales. Un usuario de puerto Madero pagaría $150 pesos por mes, mientras que una garrafa cuesta $97 pesos; y una familia necesita varias por mes.

Además, el fallo de la CSJN suspende el aumento de tarifas que tiene menor incidencia en el precio de la factura final residencial. Concretamente y simplificando con números, si uno consume $10 de gas; $7 pesos corresponde a gas en boca y $3 a transporte y distribución. Con este consumo, hay que pagar una factura por un total de $14 porque hay aproximadamente $4 de impuestos y cargos. Son más caros los impuestos que el transporte y la distribución de gas.

En este marco, el fallo de la CSJN hace que un consumidor de Puerto Madero sólo tenga que pagar $45 mensuales por tener gas de redes (transporte + distribución), lo cual equivale a 3 ó 4 alfajores. Viéndolo del otro lado y dejando de lado el incremento del gas en boca de pozo, el promedio de aumento de transporte y distribución era del 200%, por lo que el fallo de la CSJN impide al usuario de Puerto Madero el gas por redes se le incrementaba de $45 a (redondeando) $150 mensuales.

Desde el punto de vista energético y económico, el fallo de la CSJN perjudica a los tramos más vulnerables del sector gasífero, ya que el principal “cuello de botella” está en transporte y distribución; no en boca de pozo. Es decir, si en boca de pozo se produjera (o se importara) todo el gas que los argentinos deseáramos demandar, no hay infraestructura física de transporte (tampoco de distribución) para hacerlo llegar al consumidor final. Hace falta “agrandar” el caño troncal (transporte) para poder satisfacer la demanda en los centros urbanos y polos productivos industriales. Y para esto hace falta inversión de largo plazo, lo cual exige como pre condición un sendero tarifario de mediano y largo plazo que viabilice la ecuación económica y financiera tanto de las empresas transportistas como las distribuidoras.

Al suspender las tarifas para transporte y distribución, el fallo de la CSJN afecta negativamente las inversiones comprometidas del plan de inversiones necesario para asegurar la confiabilidad y seguridad del servicio, y el mantenimiento y la operación del sistema de transporte y distribución, atentando contra la calidad y la seguridad del servicio recibido por los consumidores. O sea, el fallo de la CSJN, al dejar sin fondos a las transportistas y distribuidoras, pone en riesgo sus operaciones.


En otras palabras, el fallo de la CSJN obliga al Gobierno Nacional a brindarle a las transportistas y distribuidoras alguna asistencia económica que compense la falta de ingresos por la anulación del incremento tarifario, caso contrario la prestación del servicio resultaría seriamente comprometida. Esa asistencia económica serían subsidios pagados por todos los ciudadanos, incluidos las clases sociales vulnerables que no tienen gas por redes y se cocinan y calientan con garrafas de gas líquido más costoso. Esta asistencia financiera en forma de subsidios sería mayor déficit fiscal, que sería financiado con más deuda e impuesto inflacionario. La deuda sería pagada por nuestros hijos con menos educación y salud pública en un futuro. El impuesto inflacionario sería pagado, como siempre, en mayor medida por los más vulnerables; los que no tienen gas de redes.   

viernes, 5 de agosto de 2016

Maquinita, Infleta Y Devaluta (PRÓLOGO)

por José Luis Espert.

Conocí a Javier Milei en Abril de de 2015 en oportunidad de dar una conferencia en el Hotel Alvear organizada por la Cámara Internacional de Comercio y Producción (CICyP). Nos confundimos en un gran abrazo a pesar de que no nos conocíamos personalmente y desde ahí hemos sabido cultivar una relación de afecto y mutuo respeto profesional. Podría repetir la misma experiencia y sensación cuando me encontré por primera vez en mi vida con Diego Giacomini hace unos meses. Desde entonces interactúo de manera muy placentera con ambos sobre la coyuntura, cuestiones de política económica, teoría monetaria, del crecimiento económico, etc.

Este nuevo libro de Javier Milei y Diego Giacomini es un conjunto de ensayos sobre una variedad muy importante de temas. La problemática del CEPO lanzado en octubre de 2011 y sus consecuencias en el plano monetario. La discusión sobre el tipo real de cambio de equilibrio. Los desequilibrios monetarios de stocks (el recordado money overhang sobre el cual tanto énfasis han hecho los autores sobre finales del gobierno de Cristina Kirchner en diciembre de 2015) y flujos (particularmente por la emisión monetaria equivalente a 1.2% del PBI debido a las pérdidas del BCRA al mando de Alejandro Vanoli por su operatoria en el mercado de futuros) al inicio del gobierno del Presidente Mauricio Macri. La discusión sobre con qué regla monetaria (monetary o inflation targeting) combatir la inflación a partir del cambio de gobierno.

Y lo fundamental, el eterno y bienvenido retorno de casi todos los trabajos de los autores de la contribución de Milei-Giacomini (junto con Nicolás Federico Kerst) “El Termómetro de Riqueza” que cruza casi todo el libro sirviendo de conexión, hilo conductor y columna vertebral entre los distintos ensayos que lo componen.

De esta manera, el nuevo libro de Milei y Giacomini se nos presenta como un auténtico compendio, con buen desarrollo técnico, de los temas cruciales de política económica que se daban a fines de 2015 cuando la Argentina vivía (y me animaría decir que vive) una situación de crisis latente -que puede ocurrir o no- si tenemos en cuenta que con indicadores similares de atraso cambiario, déficit fiscal, inflación y tarifas de los servicios públicos totalmente desfasadas, en otras oportunidades de nuestro decadente pasado, hubo quiebres de programas económicos que trajeron mucha zozobra a la población.

El Rodrigazo de mediados de 1975, el desordenado fin de La Tablita a principios de 1981, la crisis del gobierno de Alfonsín con Grinspun a mediados de 1985, la crisis del Austral de 1989-1990 y el caótico fin de la convertibilidad de 1991, constituyen ejemplos contundentes de nuestra adicción a la adrenalina de corridas bancarias, cambiarias, defaults y todo tipo de estropicio económico. El libro de Milei y Giacomini, si bien no pretende analizar estas crisis, sí provee el material académico y técnico para poder entenderlas, escudriñarlas, analizaras, pensarlas.

Los dos temas de la macroeconomía que han capturado mi atención desde el punto de vista académico y profesional han sido los problemas fiscales (todas las crisis que Argentina ha vivido en el último medio siglo tiene un origen fiscal) y la volatilidad del tipo real de cambio en las economías emergentes, en particular, obviamente, Argentina.

Sobre el segundo tópico y junto con los profesores Marcelo Dabós y Guido Vignoli, desarrollamos en 2015 un modelo para estimar tipos reales de cambio de equilibrio para Argentina a partir de un estudio econométrico sobre los determinantes del tipo real de cambio de equilibrio en el largo plazo basado en un modelo de variables fundamentales (El “Macroeconomic Balance Approach - del FMI en contraposición con los modelo de Paridad del Poder Adquisitivo –PPP-).

El “Termómetro de Riqueza” de Milei-Giacomini-Kerst, resulta una variación, menos sofisticada econométricamente, pero muy intuitiva en general y más respecto de los modelos del “Macroeconomic Balance Approach”. Porque si bien el Termómetro trabaja bajo el supuesto de un “estado estacionario”, especialmente descartados por los modelo del “Macroeconomic…”, al incorporar la q de Tobin y una función Logit, replican los puntos de quiebre de un programa económico de manera similar a lo que un modelo de “Macroeconomic…” informaría cuando el desalineamiento (misalignment) del tipo real de cambio observado, se aleja en demasía del tipo real de cambio de equilibrio determinado.

Según lo que los propios autores señalan, la idea de desarrollar el Termómetro a partir de la teoría de la “q de Tobin” (valor de mercado de la firma/ el valor de reposición o contable de los activos de la misma) surge por el hecho de que ésta última sintetiza toda la información sobre el futuro que resulta relevante para la toma de decisiones de inversión por parte de los agentes, ya que en el armado de la misma convergen las condiciones de equilibrio tanto del mercado de bienes (los ingresos resultan suficientes para cubrir todos los costos operativos, el fiscal y el del capital) como de capitales (el retorno de los activos se iguala con el costo de oportunidad del capital).

Al mismo tiempo, si uno asume que la economía bajo análisis es abierta y que de largo plazo se cumple la Paridad del Poder de Compra (PPP), a partir de las condiciones de equilibrio en el modelo de la “q” es posible determinar el tipo de cambio de equilibrio, el cual vendrá dado por el salario real (salarios en términos de nivel general de precios) relativo a la productividad del trabajo, el costo de oportunidad del capital (el cual toma al apalancamiento de la economía, la tasa de interés de los EEUU, el riesgo país y la devaluación esperada), la presión fiscal (el gasto público y su eficiencia) y la escala productiva, todo ello en relativo a la economía de referencia (la de la moneda que se compara).

Todo profesional de la Economía que pretenda tener conocimiento acabado de los turning  points que pueden ocurrir cíclicamente en la economía argentina, debería al menos asomarse al conocimiento del Termómetro. Resulta una variación desafiante e interesante al mismo tiempo de lo que la literatura tradicional ha tratado como “modelos de determinación del tipo real de cambio de equilibrio” basado en los “fundamentals” al que Milei y Giacomini llegan partiendo desde una antítesis del “Macroeconomic…” que es la PPP, pero que al incorporarle el mercado de trabajo y otras variables, lo terminan transformando en un modelo similar pero con el agregado de que la función Logit que los autores desarrollan y que nos da la probabilidad de que ocurran la crisis de balanza de pagos que tantas veces ha azotado a nuestra sufrida economía.

El libro de Milei y Giacomini no escatima temas de política monetaria en los cuales meterse. Cuando lo hacen en la discusión sobre qué modelo de política monetaria es mejor para combatir la inflación, no dudan en pronunciarse (acertadamente) en la actuales circunstancias de Argentina, por un “monetary targeting” antes de pasar a “inflation targeting” una vez que el país haya ingresado a un “plató” de inflación baja y estable.

En definitiva, estamos frente a un libro de gran actualidad sobre la economía argentina, escrito con mucha potencia discursiva y rigor técnico. Eso sí, una advertencia. Espíritus keynesianos, abstenerse. No hay lugar para ellos en el Olimpo de los precios relativos de clásicos como Milei y Giacomini. Jugando un poco con las palabras y parafraseando a aquel siniestro General, gran responsable de nuestra decadencia, para ellos, en el libro de Milei y Giacomini, no hay ni justicia.

Ahora sí, a disfrutar de su lectura

Maquinita, Infleta y Devaluta (PREFACIO)

por Diego Giacomini y Javier Milei

En el presente trabajo se expone un conjunto de más de cuarenta ensayos, agrupados en cuatro partes, que se ocupan del debate en materia monetaria y cambiaria que ha tomado lugar en los últimos dos años en la economía Argentina, en el cual, junto a un destacado grupo de colegas tales como Alberto Benegas Lynch (h), Iván Carrino, Roberto Cachanosky, José Luis Espert, Nicolás Kerst, Esteban Arrieta y Ricardo López Murphy entre otros, hemos tomado una posición que implica una visión absolutamente opuesta con las que se han estado estudiando estos temas en los últimos 70 años y, muy especialmente, en los últimos 40. La divergencia tiene gran parte de su origen en un conjunto enorme de falacias emergentes de la “Teoría general del empleo, el interés y el dinero” de John M. Keynes publicada en 1936, cuyas malas influencias se extienden aún hasta nuestros días y que, junto al estructuralismo local, tanto daño han causado al país y a generaciones enteras de argentinas.

De hecho, desde nuestro punto de vista, los daños causados por la instauración de un populismo salvaje y violento (donde a los opositores se los acallaba ya sea por las buenas o por las malas) a inicios de la década del ’40 del Siglo XX, no sólo han quitado a nuestro país de los primeros lugares del ranking mundial en riqueza, sino que además ha inyectado en una gran parte de la sociedad profundos niveles de odio, envidia y resentimiento (propio de los escritos de marxistas y keynesianos) que, sumergido en pujas ridículas, han dejado a la Nación en una situación de frontera camino a una ridícula pobreza. En este contexto, las bases económicas que dan sustento al populismo se nutre de la profunda irresponsabilidad fiscal emergente del nefasto libro de John M. Keynes (y donde la lectura del capítulo 22 de dicha obra demuestra que lo afirmado por gran parte de los economistas locales respecto a la política fiscal es falso) y de los más alocados delirios monetarios de los estructuralistas locales, con Julio Hipólito Guillermo Olivera a la cabeza, quien dio los fundamentos para validar monetariamente cualquier tipo de disparate que surgiera de políticas económicas inconsistentes.

En función de todo el daño causado por keynesianos, estructuralistas y marxistas, en la primera parte del libro se presentan una serie de ensayos que toman como punto de partida las “Malas políticas y pésimos resultados como el origen del enfoque Milei-Giacomini”. Esto es, cuando la economía se comienza a estudiar desde la perspectiva libertaria (en cualquiera de sus vertientes) los errores de diagnósticos en los cuales cae gran parte de la profesión surgen de modo natural y ello permite inferir con sorprendente precisión los malos resultados. Es más, mirando la pésima performance de los herederos de Keynes-Marx-Olivera, resulta un espectáculo casi dantesco ver sus incoherencias al tratar de justificar la discrepancia entre lo que afirmaban y luego pasó. Por ello, en la lógica de exposición del presente material, esta primera sección se presenta como la fuente de nuestra inspiración en el desarrollo de nuestro enfoque.

Una vez presentadas las flagrantes inconsistencias y errores en los enfoques convencionales, en la segunda parte del libro se procede a presentar nuestro “enfoque macro-monetaria para volver a crecer”. Naturalmente, si bien los artículos presentados en esta sección se desarrollan con un fuerte respaldo cuantitativo, el mismo es esencialmente doctrinario. A modo de ejemplo, a raíz del CEPO se procede a desarrollar una teoría sobre el sobrante de dinero (Money Overhang) y sus implicancias en términos de equilibrio general walrasiano, se discuten las consecuencias de la ignorancia de Keynes en términos de teoría del valor (quien adhería a la teoría valor trabajo ver capítulo 16 y sus implicancias en términos de determinación del nivel de precio capitulo 21 de la “teoría general”), la visión superlativa de Carl Menger encarnada en el principio de imputación (los precios determinan los costos y no al revés) y sus implicancias en el debate sobre los orígenes de inflación, la falacia del pass-through, los aportes en el plano monetario de Ludwig Von Mises, la visión pragmática (con fuerte sustento empírico) de Milton Friedman sobre la naturaleza monetaria de la inflación, el debate a lo largo del tiempo sobre de la Curva de Phillips y el papel de las expectativas racionales, lo que todo esto puesto en conjunto deriva en nuestra visión sobre los temas de crecimiento en economías monetarias. Al mismo tiempo, se le abre un espacio para la versión de divulgación de nuestro “Termómetro de Riqueza” que hemos desarrollado junto a nuestro colega Nicolás Federico Kerst, y que al final del presente libro, concretamente en el Apéndice II, el lector encontrará la versión académica y completa donde desarrollamos el indicador en cuestión.

Respecto a la tercera parte del libro, se procede a poner en marcha las bases doctrinarias que se presentaron en la sección anterior. En este sentido se procede a discutir sobre la superioridad de las políticas de shock sobre el gradualismo, la determinación del nivel óptimo de reservas, la propuesta de salida del CEPO, las lecciones de Milton Friedman sobre inflación que gran parte de los economistas argentinos no han estudiado y/o se niegan a entender, la superioridad de las reglas respecto a las políticas discrecionales y el diseño de una regla monetaria para el caso de Argentina basada sobre agregados monetarios.

Finalmente, en la parte cuarta del libro se plantean las cuestiones vinculadas a “la apertura del CEPO y sus desafíos macroeconómicos”. Obviamente, todos los artículos de la sección siempre están pivoteando sobre los temas del CEPO, la inflación y el crecimiento. A su vez, esta sección está muy relacionada con la precedente y con el Apéndice I, en el cual se presentan las bases sobre las que debería erigirse el nuevo BCRA y nuestra propuesta de reforma monetaria.

Si bien en el presente libro se documentan nuestros trabajos de los últimos dos años, las bases sobre las que se construye nuestra visión de la economía se sustentan en nuestro debate interno que lleva más de diez años y que esperamos siga por muchísimos años más, ya que no sólo nos une un profundo y mutuo respeto profesional, sino que además el vínculo se ha coronado con una gran relación de amistad, a punto tal de considerarnos mutuamente como hermanos gemelos herederos de Adam Smith y de toda la amplia familia de pensadores libertarios. Habiéndole contado esto, esperamos que la presente obra le resulte tan apasionante como nos ha resultado a nosotros escribirla.

viernes, 29 de julio de 2016

Milton Friedman: el exterminador de keynesianos (Nota publicada en Cronista el 29 de Julio 2016).

por Javier Milei

El próximo 31 de julio, al igual que todos los años, los libertarios del mundo festejamos el día de la Libertad. La fecha en cuestión tiene su sustento en el día de nacimiento de quien fuera el economista más influyente en la segunda parte del Siglo XX: Milton Friedman, un individuo cuyo trabajo en el campo científico y en la promoción de las ideas de la libertad ha sido fantástico.

De hecho, sus desarrollos teóricos no sólo son relevantes y trascendentes sino que por sobre todas las cosas actuales (en especial para el caso argentino). A su vez, la producción del Padre del Monetarismo podría agruparse en tres campos: (i) académico, (ii) divulgación y (iii) conferencias.
Si bien cada uno de los campos de actuación ameritaría mares de tinta, me concentraré en los aportes académicos más relevantes a la luz del debate con los keynesianos.

En este sentido, el primer gran aporte deviene de ‘La teoría de la función de consumo’, en la que presenta la hipótesis del ingreso permanente. Acorde a esta teoría, el individuo, para decidir que es lo que consumirá toma el ingreso permanente. A su vez, el ingreso transitorio es la diferencia entre el ingreso corriente y el ingreso permanente, y es lo que el individuo ahorra. Cuando el ingreso transitorio es positivo la gente ahorra; cuando el ingreso transitorio es negativo, la gente des-ahorra. De este modo, los cambios en el consumo ante cambios en el ingreso corriente son insignificantes, la propensión marginal al consumo cae y el multiplicador se desvanece. Friedman: 1 - keynesianos: 0.

Al tiempo que la evidencia empírica le daba la espalda a la función de consumo keynesiana, en los EE.UU. se había comenzado a acelerar la tasa de inflación. Ante dicha situación, los precios fijos del sistema ideado por Keynes no brindaban solución. Para dar respuesta a ello, el Friedman recupera la ‘Teoría Cuantitativa del Dinero’ y la interpreta como una función de demanda de dinero. Así, validar la estabilidad de dicha función implica que los aumentos en la cantidad de dinero, en el largo plazo (momento en el cual todos los ajustes toman lugar) se traducen en mayores precios. De este modo, no sólo explicaba la creciente inflación, sino que probaba la falsedad de la trampa de la liquidez, al tiempo que la política monetaria recuperaba su poder de fuego. Friedman: 2 -keynesianos: 0.

El tercer gran hito académico viene dado por la publicación de ‘La Historia Monetaria de los EEUU (1867-1960)’, escrito junto a Anna J. Schwartz. La obra no sólo es uno de los textos más influyentes de la teoría monetaria, sino que a la luz del debate con los keynesianos, el capítulo 7 sobre ‘La Gran Contracción de 1929-1933’ es una paliza obscena. En el mismo, no sólo se prueba la potencia de la política monetaria, sino que además pulveriza la idea de los precios fijos y desnuda el problema keynesiano de la ilusión nominal en la determinación de la inversión. Esto es, la tasa de interés nominal podía ser nula, pero dada la deflación la tasa real era enorme. De esta manera, quedaba demostrado que tanto las rigideces de precios y salarios a la baja, como la peregrina idea de los empresarios guiados por los espíritus animales carecían de sustento empírico. Friedman: 4 - keynesianos: 0.

Finalmente, Milton Friedman le propinó el golpe de gracia a los keynesianos al destruir la idea de que existía un trade-off permanente entre inflación y desempleo (Curva de Phillips). Si bien de inicio tomaba la Curva de Phillips, a esta le sumaba expectativas de inflación adaptativas. De esta manera, ante un aumento en la tasa de crecimiento en la cantidad de dinero se generaba una reducción transitoria en el desempleo. Sin embargo, dicho resultado surgía de los errores de pronóstico de los agentes. Por lo tanto, una vez que los agentes incorporaban la información, el desempleo volvía a su tasa natural, aunque la tasa de inflación quedaba en un nivel más alto. Friedman: 5 - keynesianos: 0.


Milton Friedman partió en 2006. Su vida académica estuvo signada por desenmascarar el fraude intelectual ideado por John M. Keynes y sus seguidores (quienes dedicaron su vida al culto de la religión del Estado). Sin embargo, durante la última gran crisis, las ideas del inglés retomaron impulso. Afortunadamente para el bienestar de la humanidad, Ben Bernanke, desde la FED e inspirado por el capítulo 7 de ‘La Historia Monetaria’ aportó la contrastación empírica que puso cifras definitivas al debate. Friedman (post mortem): 6 -keynesianos: 0.
¡Viva la Libertad!

jueves, 28 de julio de 2016

EL IMPUESTAZO AL TABACO CASTIGA LA ACTIVIDAD Y EL EMPLEO (El Economista 28 de Julio 2016)



http://www.eleconomista.com.ar/2016-07-el-impuestazo-al-tabaco-castiga-la-actividad-y-el-empleo/

Hace tiempo que con Javier Milei venimos remarcando que Argentina está sumergida en una estanflación de oferta (estancamiento y alta inflación) originada en la falta de competitividad del sector privado. Las empresas no son competitivas porque no pueden hacer negocios, ni ganar dinero; y en consecuencia no invierten ni amortizan, devorándose su stock de capital. Con caída del stock de capital, la productividad se reduce y la relación costo salarial (después de impuestos)/productividad del trabajo empeora; y en consecuencia se reduce (aumenta) el empleo (desempleo).


A través de nuestro Termómetro de Riqueza (TdeR)™, explicamos y demostramos que las empresas y sus sectores productivos no son competitivos porque:



1 Soportan un gasto público y una presión tributaria récord



2 El costo de capital (financiamiento) es entre dos y tres veces mayor al de la región



3 Porque la inflación cuadriplica o quintuplica la de los países competidores



4 La relación costo salarial (después de impuestos) / productividad del trabajo es la peor de la región.


Con esta lógica, adelantamos que el aumento de la presión tributaria al cigarrillo ideada por el Ministro de Hacienda y Finanzas, Alfonso Prat Gay, impactaría muy negativamente sobre la demanda, la producción y el empleo en el sector Tabacalero, lo cual se sentiría en las (más postergadas) provincias del Norte.

En oposición a la visión del Ministro, nosotros planteamos que es un error microeconómico pensar que la demanda de cigarrillos es inelástica al tarifazo frente a un contexto con inflación acumulada de 30% en siete meses, ajustes tarifarios de entre 200%/400%, devaluación de 50% y alimentos aumentando más que el promedio del IPC. Puntualmente, planteamos que el incremento (Decreto 626/2016) de la alícuota (de 60% a 75%) de los impuestos internos a los cigarrillos generaría una caída de la demanda muy superior al -15% (según Fundación Internacional del Corazón).

 De acuerdo con nuestra visión, esta suba de los impuestos internos a los cigarrillos es inadecuada por dos razones. Primero, porque Argentina pasa a estar entre los diez países en el mundo con mayor carga impositiva sobre los cigarrillos, cuadruplicando los de las bebidas alcohólicas: bebidas alcohólicas (20%), cervezas (8%) y champañas (0%).

Segundo, lo peor y más grave, el actual incremento impositivo no tiene asignación específica hacia la salud. Ergo, el argumento de que el impuesto es para financiar las enfermedades provocadas por el tabaco es mentira. En consecuencia, el impuestazo al tabaco sólo está sustentado en la voracidad fiscal del Ministerio de Hacienda. Además, hay que tener en cuenta que un impuestazo al cigarrillo tiene beneficios intertemporales sobre la salud sólo a muy largo plazo. Dicho en otros términos, el impuestazo no va hacer bajar los gastos en salud en 2016 a 2019, durante el mandato de Mauricio Macri. Por el contrario, según estudios, dichos efectos tardarían aproximadamente veinte años en plasmarse.

 Tercero y no menor, con Javier Milei remarcamos que este impuestazo demuestra que hay bajo grado de coordinación en las políticas económicas, porque se afecta negativamente las tres mayores preocupaciones económicas del Gobierno: inflación, empleo y nivel de actividad. Tanto es así, que el impuestazo va contra la filosofía del plan Belgrano, que busca incentivar el nivel de actividad y el empleo en las provincias del Norte argentino.

De hecho, la evidencia empírica confirma nuestro escenario previamente anticipado. La fuerte suba del impuesto interno elevó la incidencia de los impuestos sobre el precio (que pasó de 69,2% a 79,6%) y llevó a las empresas productoras a incrementar los precios de los cigarrillos en 52,2% (incluyendo la suba inicial y luego una leve baja por parte de Nobleza Piccardo y Massalin Particulares a fin de disminuir el impacto en la demanda). Dicha suba aportó en mayo 0,522% al IPC GCBA (ya que tiene un peso del 1%). Paralelamente, en el bimestre mayo- junio de 2016 la demanda se contrajo 23,5% interanual provocando una reducción de 8,7% si se compara el primer semestre contra igual periodo de 2015. El impacto negativo sobre el empleo también ya se “siente”. En este sentido y como consecuencia de la caída de la demanda, Massalin Particulares anunció el cierre de su planta de compra y acopio en La Cocha, provincia de Tucumán, donde empleaba a 20 trabajadores al tiempo que despedirá a 60 empleados en las plantas de Goya (Corrientes) y Merlo (Buenos Aires).

La importancia económica del tabaco es muy relevante en el norte del país. En Jujuy, la industrialización del tabaco contribuye con 6,6% al PBG de 2015. En conjunto, la actividad primaria y secundaria aportaría 2,4% al PBG jujeño. En Salta, por su parte, las manufacturas de tabaco aportan 10,7% a la industria total de la provincia, llevando la participación total del sector tabacalero a 1,4% del PBG salteño. En Misiones, la industrialización del tabaco alcanzaría a 4,2% del sector industrial, participación que sumada a la etapa primaria, representaría el 1,5% de PBG. En Corrientes, si bien la contribución de la actividad primaria tabacalera en el total del PBG provincial sería menor a 1%, la industria tabacalera aportaría 5,8% a la Industria en su conjunto. En las provincias de Tucumán, Chaco y Catamarca, el sector tabacalero presenta contribuciones más bajas. Asimismo, en el norte argentino la industria tabacalera es clave como generadora de empleo. La importancia del tabaco como actividad generadora de ocupación también fue alta en Salta (2,6% y 2,3%, respectivamente), Tucumán (0,5% y 0,4%, respectivamente) y Catamarca (0,4% y 0,3%, respectivamente), y registró su mínimo en Chaco (0,2% y 0,1%, respectivamente).

En síntesis, el aumento de la presión tributaria en el sector tabacalero y su impacto negativo sobre el nivel de actividad y el empleo ponen en evidencia dos fenómenos interconectados entre sí. Primero, que la presión tributaria récord actual ahoga al sector privado y que no hay margen para subir más impuestos. Segundo, que para crecer, invertir y generar empleo hay que ser competitivo; y para eso hay que ir en el sentido exactamente opuesto. Hay que bajar impuestos y gasto público.

Argentina últimos años: Desequilibrio Fiscal y Crecimiento



miércoles, 27 de julio de 2016

Impuestazo de Prat Gay mata Empleo y nivel de Actividad (caso Industria Tabacalera)


Este gobierno será exitoso si y sólo si se logra revertir la estanflación que ya cumplirá 5 años en 2016. Es decir, este gobierno pasará a la historia (en términos económicos) si y sólo si, por un lado baja la inflación a estándares normales y por el otro, devuelve nuestra economía hacia el sendero del crecimiento perdido.

Hace tiempo que con Javier Milei venimos remarcando que la economía Argentina está sumergida en una estanflación de oferta (estancamiento y alta inflación) originada en la falta de competitividad del sector privado. En este marco,  al ser cada vez menos competitivo el sector privado produce menos, se contrae la oferta agregada y en consecuencia el nivel de ingreso cae y los precios aumentan. 

Con Javier Milei a través de nuestro Termómetro de Riqueza (TdeR) sostenemos, explicamos y demostramos que las empresas no son competitivas porque no puede hacer negocios, ni ganar dinero; y en consecuencia no invierten ni amortizan, devorándose su stock de capital. Con caída del stock de capital, la productividad cae y la relación costo salarial (después de impuestos) / productividad del trabajo empeora; y en consecuencia se reduce (aumenta) el empleo (desempleo). 

De hecho, con Javier Milei hace años que venimos mostrando que las empresas y sus sectores productivos no son competitivos porque: i) soportan un gasto público y una presión tributaria record, ii) el costo de capital (financiamiento) es entre dos y tres veces mayor al de la región; iii)  porque la inflación cuadriplica o quintuplica la de los países competidores. 

Paralelamente, con Javier Milei hacíamos hincapié en que la presión tributaria que enfrentan las empresas, tanto a nivel nacional como provincial o municipal (tasas), está ahogando no sólo la producción, sino  también la posibilidad de mantener el actual insuficiente nivel de puestos de trabajo existente. Ni que hablar que con la actual presión tributaria es casi impensado evaluar que se genere empleo privado genuino y sustentable. 

Con esta lógica habíamos adelantado que el aumento de la presión tributaria al cigarrillo ideada por el Ministro de Hacienda Prat Gay iba a impactar muy negativamente sobre la demanda, el nivel de producción y el empleo en el sector Tabacalero, lo cual se sentiría en las (más postergadas) provincias del Norte. 

En oposición a la visión del Ministro de Hacienda, nosotros planteábamos que era una locura microeconómica pensar que la demanda de cigarrillos iba a ser inelástica al tarifazo en un contexto con una inflación acumulada de 30% en 7 meses, ajustes tarifarios de entre 200% y 400%, devaluación del 50% y alimentos aumentando más que el promedio del IPC. En otras palabras, la producción y sobre todo el empleo tabacalero, no podían ser inelásticos a un aumento tan significativo de la presión tributaria en el sector. Puntualmente, planteábamos que el incremento (Decreto 626/2016) de la alícuota (de 60% a 75%) de los impuestos internos a los cigarrillos podría generar una caída de la demanda superior al -15% (s/Fundación Internacional del Corazón). 

De acuerdo con nuestra visión, esta suba de los impuestos internos a los cigarrillos era inadecuada por dos razones. Primero, porque Argentina iba a pasar a estar entre los 10 países en el mundo con mayor carga impositiva sobre los cigarrillos. En este marco, los impuestos indirectos del cigarrillo casi cuadriplican los de las bebidas alcohólicas: bebidas alcohólicas (20%), cervezas (8%) y champañas (0%). 

Segundo, lo peor y más grave, porque el actual incremento impositivo no tiene asignación específica hacia la salud. Ergo, el argumento de que el impuesto es para financiar las enfermedades provocadas por el tabaco es mentira. En consecuencia, el impuestazo al Tabaco sólo está sustentado en la voracidad fiscal desmedida del Ministerio de Hacienda. 

Además, hay que tener en cuenta que un impuestazo al cigarrillo tiene beneficios inter-temporales sobre la salud sólo a muy largo plazo. Dicho en otros términos, el impuestazo al tabaco y su (potencial) efecto depresor de la demanda de cigarrillos no va hacer bajar los gastos en salud en 2016/2019 (mandato de Macri). Por el contrario, según estudios, dichos efectos tardarían aproximadamente 20 años en plasmarse. Por lo cual, si fuera cierto que se suben los impuestos para tener un efecto positivo sobre la salud, estaríamos en presencia de unas de las pocas políticas de largo plazo (de verdad) adoptada por nuestros políticos e varias décadas. Yo tiende a pensar que sólo  la voracidad fiscal está detrás de esta medida.   

Tercero y no menor, con Javier Milei remarcamos que este impuestazo demuestra que  hay bajo grado de coordinación en las políticas económicas, porque se afecta negativamente las tres mayores preocupaciones económicas del gobierno: inflación, empleo y nivel de actividad. Tanto es así, que el impuestazo va contra la filosofía del plan Belgrano, que busca incentivar el nivel de actividad y el empleo en las provincias del Norte argentino. 

De hecho, la evidencia empírica confirma nuestro escenario previamente anticipado. La fuerte suba del impuesto interno elevó la incidencia de los impuestos sobre el precio (que pasó del 69,2% al 79,6%) y llevó a las empresas productoras a incrementar los precios de los cigarrillos en un 52,2% (incluyendo la suba inicial y luego una leve baja por parte de Nobleza Piccardo y Massalin Particulares a fin de disminuir el impacto en la demanda). Dicha suba aportó en Mayo un 0,522% al IPC GCBA (ya que tiene un peso del 1%). Paralelamente, el fuerte incremento de los precios impactó de manera significativa sobre la demanda interna de cigarrillos. En el bimestre mayo-junio de 2016 la demanda se contrajo un -23,5% interanual provocando una reducción del 8,7% si se compara el primer semestre contra igual periodo de 2015. El impacto negativo sobre el empleo también ya se “siente”.  En este sentido y como consecuencia de la caída de la demanda, Massalin Particulares anunció el cierre de su planta de compra y acopio en La Cocha, provincia de Tucumán, donde empleaba a 20 trabajadores al tiempo que despedirá a 60 empleados en las plantas de Goya (Corrientes) y Merlo (Buenos Aires).



Cabe destacar que la actividad se realiza en las provincias del norte del país: Catamarca, Chaco, Corrientes, Jujuy, Misiones, Salta y Tucumán. En Jujuy (25,5%), Misiones (7,7%) y Salta (3,1%) la participación de la actividad tabacalera dentro de la agricultura provincial es elevada. En Jujuy, la industrialización del tabaco contribuye con un 6,6% al PBG del año 2015. En conjunto, la actividad primaria y secundaria aportaría el 2,4% al PBG jujeño. En Salta, por su parte, las manufacturas de tabaco aportan un 10,7% a la industria total de la provincia, llevando la participación total del sector tabacalero al 1,4% del PBG salteño. En Misiones, la industrialización del tabaco alcanzaría al 4,2% del sector industrial, participación que sumada a la etapa primaria, representaría el 1,5% del PBG. En Corrientes, si bien la contribución de la actividad primaria tabacalera en el total del PBG provincial sería menor a 1%, la industria tabacalera aportaría 5,8% a la Industria en su conjunto. En las provincias de Tucumán, Chaco y Catamarca, el sector tabacalero presenta contribuciones más bajas.

Asimismo, en el norte argentino la industria tabacalera es clave como generadora de empleo. El cultivo de tabaco generó 43.435 puestos de trabajo durante la campaña 2014/15, equivalente al 10,1% del empleo generado por el sector público en esas provincias. Concretamente, el tabaco generó 5,1% de la ocupación privada en Misiones y el 4,4% de la ocupación total, mientras que en Jujuy fue del 4,5% y 3,5%, respectivamente. La importancia del tabaco como actividad generadora de ocupación también fue alta en Salta (2,6% y 2,3%, respectivamente), Tucumán (0,5% y 0,4%, respectivamente) y Catamarca (0,4% y 0,3%, respectivamente), y registró su mínimo en Chaco (0,2% y 0,1%, respectivamente).

En síntesis, el aumento de la presión tributaria en el sector tabacalero y su impacto negativo sobre el nivel de actividad y el empleo ponen en evidencia dos fenómenos interconectados entre sí. Primero, que la presión tributaria record actual ahoga al sector privado y que no hay margen para subir más impuestos. Segundo, que para crecer, invertir y generar empleo hay que ser competitivo; y para eso hay que ir en el sentido exactamente opuesto. Hay que bajar impuestos.