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viernes, 13 de noviembre de 2015

El exceso de pesos, una traba para abrir el cepo (Nota publicada en Ambito Financiero el 13/11/2015)


por Javier Milei

El debate cambiario, tanto por la búsqueda de un nivel de referencia -precio- como sus potenciales efectos sobre el nivel general de precios- se ha apoderado del centro de la escena. El exiguo nivel de reservas del Banco Central (que limpias de préstamos con otros organismos, deudas pendientes de pago y encajes bancarios perforarían la línea de los u$s 5.000 millones), es el testimonio de una política monetaria inconsistente e insostenible.

Si bien es cierto que sería factible tener tipo de cambio fijo sin reservas, ello sólo sería posible si se cumpliera por lo menos una de las siguientes condiciones: 1) Una demanda de dinero granítica a la baja-y según el caso hasta fuertemente creciente-, 2) Acceso irrestricto e instantáneo al mercado de capitales y/o 3) Absoluta flexibilidad a la baja en el gasto público (para sacar pesos que sobran vía superávit). 

Naturalmente, la Argentina no cumple ni por asomo alguno de estos puntos, por lo cual si optara por un tipo de cambio administrado debería contar con una enorme cantidad de reservas. Por lo tanto el país deberá elegir entre la opción de libre flotación del dólar o un fuerte aumento de los controles, los cuales no sólo hacen subir la tasa de interés, presionan sobre los precios y hacen caer el PBI per-cápita y el empleo, sino que además jaquean las libertades individuales.

En función de lo anterior, algunos economistas han comenzado a estudiar la relación entre tipo de cambio y precios. Así, un grupo, trabajando sobre la "paridad de poder adquisitivo" (la ley del precio único para una economía abierta), y tomando una canasta de bienes en la Argentina, dividida por la misma canasta en Estados Unidos, infieren que los precios de la economía están seteados a un dólar de $ 14, por lo que salir del "cepo" sólo implicaría un salto en el tipo de cambio sin efecto inflacionario. Sin embargo, para que ello sea cierto la economía debería ser perfectamente abierta y tener equilibrio simultáneo en los mercados de trabajo, bienes y dinero. En este sentido, la cantidad de juicios en la Organización Mundial de Comercio (OMC), un mercado laboral que no genera empleos genuinos desde hace ya cuatro años en el marco de una economía estancada con inflación creciente y un sobrante de dinero por cerca del 3,7% del PIB (nivel similar a los de 1959 y 1975) señalan que dicha visión es por lo menos temeraria.

Más allá de lo importante de todos los desequilibrios que desaconsejan el uso de la "paridad de poder adquisitivo" para realizar una recomendación de política económica, el caso del mercado de dinero ocupa un lugar destacado. Así, en caso de que no mediara un extremadamente fuerte shock de confianza y la demanda de dinero (M1) se ajustara en busca del equilibrio bueno (8,5% del PBI) la tasa de inflación treparía a niveles del 150%; mientras que en el caso malo (3,8% del PBI), podría ubicarse en torno del 450%. En este contexto, el nivel de actividad podría caer entre un 3% y un 6% y la pobreza superaría el 50% de la población.

Por lo tanto, dados los riesgos involucrados en el mercado de dinero, antes de abrir el cepo se debería eliminar el sobrante de pesos. Esto es, una formidable idea como levantar esta prohibición cambiaria, pero mal diseñada o llevada a cabo por incompetentes, podría terminar en un nuevo desastre social.

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