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martes, 26 de agosto de 2014

La Demanda de Dinero es la Clave: si cae más, se acelera la inflación

Argentina está inmersa en un proceso de estanflación. La tasa de crecimiento del PBI se contrae y la inflación se acelera. En el primer semestre de este año la tasa de crecimiento del PBI (según estimación E&R) se contrajo -1.7% y la inflación se aceleró 14 puntos porcentuales, pasando del 26% al 40% interanual.

La estanflación es un fenómeno previo al default y al proyecto de ley que propone modificar la sede de pago de los bonos Nueva York. Siempre sostuvimos que la estanflación era consecuencia de las inconsistencias de nuestras políticas económicas. En este sentido, era “cantado” que la política fiscal desmedidamente expansiva de aumento permanente del déficit fiscal financiado con emisión monetaria combinada con una política de tipo de cambio cuasi fijo (que presiona sobre reservas) y trabas a las importaciones (para evitar que caigan las reservas) nos conducía a la estanflación. También era “cantado” que la estanflación se iba ir acentuando con el paso de los meses. ¿Por qué? Porque los fundamentos macroeconómicos y las expectativas (inflacionarias y de devaluación) empeoran día tras día. Además, la estacionalidad negativa del segundo semestre retroalimenta el círculo viciosos entre expectativas y fundamentos macroeconómicos negativos y la caída del nivel de actividad y precios.

La economía no tiende de dónde agarrarse para revertir el presente derrotero negativo. Por el contrario, todo juega “en contra” y tiende a acentuar la caída del nivel de actividad. Por un lado, la segunda mitad del año es un período de baja recaudación y alto gasto, lo cual aumenta el déficit fiscal y la emisión monetaria. Paralelamente y a diferencia del primer semestre, la segunda mitad del año siempre registra salida neta (pérdida) de dólares, lo cual potencia el círculo vicioso.

En pocas palabras, la segunda mitad del año es estacionalmente el período en el cual aumenta (cae) la cantidad de pesos (dólares) en la economía, acentuándose las expectativas de devaluación, la presión sobre las reservas y cambiarias. Ergo, es esperable que en la segunda mitad del año aumenten los desequilibrios macro, caiga la confianza del consumidor y se resienta aún más el consumo, la inversión y el nivel de actividad. Según nuestras estimaciones,  lo más probable sería que la caída del nivel de actividad se acentuara y el PBI cayera más fuertemente, conllevando a una contracción del PBI que cerraría el año en torno a -2.4%/-2.9%.

En este marco, los números del primer semestre muestran  que la aceleración del proceso de deterioro macro era previo a que la sentencia de Griesa quedara firme. En este sentido, el default y la decisión de no negociar con NML y el proyecto de ley de cambio del domicilio de los bonos Nueva York “sólo” potencian dicha aceleración que ya estaba presente con anterioridad.

La potenciación de la aceleración del desgaste macroeconómico se canaliza a través del deterioro de las expectativas. Se espera más devaluación, lo cual aumenta la presión sobre las reservas y acelera su caída. De hecho, en la última semana se perdieron usd750 MM en los últimos 12 días hábiles. Con esta dinámica aumenta el dólar paralelo y la brecha cambiaria, potenciando las expectativas de de inflación y retroalimentando el círculo vicioso  En este marco, la aceleración del deterioro macroeconómico y del nivel de actividad muy probablemente también sea acompañada por una aceleración de la inflación. 

Por el lado de la inflación, hacia fin de año el aumento del nivel general de precios sería resultado por un lado del “juego” entre emisión monetaria y demanda de dinero; y por el otro sería consecuencia de la política cambiaria. Por el lado del tipo de cambio oficial, un dólar más caro implicará mayor aumento del nivel general de precios.  En línea con la aceleración del deslizamiento del tipo de cambio en los últimos días, si se devaluara al mismo ritmo que el año pasado, el dólar oficial cerraría en $9.5 a fines de diciembre 2014. Una depreciación que llevara el tipo de cambio oficial desde $8.4 a $9.5 pondría una red de contención que impediría que la inflación bajara del 40% interanual en lo que resta del año.

Ahora bien, el juego entre oferta y demanda de dinero podría empeorar el contexto inflacionario. Es decir, un escenario que conjugue simultáneamente más emisión y menos demanda de pesos podría terminar conduciendo la inflación por encima del 40% interanual. Por el lado de la emisión monetaria el escenario está más claro. El BCRA deberá emitir entre $115.000 MM y $135.000 MM para financiar al Tesoro, con lo cual la base monetaria (sin un mayor esfuerzo esterilizador y fuerte suba de tasa).


En este marco, es condición necesaria que el público absorba (demande) toda la expansión misión monetaria para que la inflación no se acelere. Por el contrario, si el BCRA emite más  pero el público quiere cada vez  menos pesos, la inflación se acelerará.   La evidencia es contundente en este sentido. Si se observa la evolución monetaria de nuestro país de los últimos años, se aprecia que la (relativa) solidez de la demanda de dinero (línea verde) fue la clave para evitar que la inflación (línea roja) se espiralizara por encima del 20%/25% anual (ver gráfico 1). En palabras sencillas, en 2006 / 2013 la inflación se mantuvo en torno al 20%/25% anual porque la gente aceptó los pesos que el BCRA emitió. Aunque hay que destacar que la gente fue obligada a aceptar los pesos en forma compulsiva. En este sentido, en el gráfico se observa como el cepo hizo crecer en forma artificial la demanda de pesos,   evitando que la inflación se acelerara a fines de 2011 y comienzos de 2012.   

Sin embargo, en los primeros  seis meses del año la demanda de dinero se redujo en promedio un 13%, provocando una aceleración de la inflación del 26% al 40% interanual en el mismo período. Puntualmente, el impacto de la caída de la demanda de dinero sobre la aceleración inflacionaria queda en evidencia cuando se aprecia que la inflación (40%) está duplicando el crecimiento de los agregados monetarios (20%).

En otras palabras,  dado que todavía faltan emitir entre  $115.000 MM y $135.000 MM, la inflación se acelerará si se acentúa de aquí en adelante la actual caída de la demanda de dinero. En este escenario es clave dilucidar si la caída de la demanda de dinero se acelera (o no) durante los próximos meses. Enfocándonos en el corto plazo, la demanda de dinero depende positivamente del nivel de actividad y negativamente del tipo de interés. Si el nivel de actividad crece, la demanda de dinero por motivo precaución sube. Si se espera una suba de la tasa de interés y una caída del valor de los activos (dólar) que compiten con el dinero, la demanda por motivo especulación aumenta. Por el contrario, con menor nivel de actividad, menor tasa y dólar más caro es esperable menor demanda de dinero por motivo transacción y por motivo especulación, respectivamente. En este marco, dado que esperamos que el nivel de actividad se deteriore, descontamos tasas en pesos negativas y dólar más caro, es probable que la caída de la demanda de dinero se acentúe durante los próximos meses. 

En síntesis, la demanda de dinero será la variable clave a la hora de determinar la tasa de inflación futura. A menor nivel de actividad, menor  tasa (en términos reales) y dólar más caro, demanda de dinero más débil y por ende más inflación. De acuerdo con nuestras estimaciones, con la actual expansión monetaria y una caída del PBI de -2.9%, si la caída de la demanda de dinero se acelerara pasando de -13% a -19%  durante 12 meses, la inflación promedio anual treparía a 50%.  Es decir, si la caída de la demanda de dinero se acelerara hasta -19% de aquí a fin de año, la inflación interanual podría trepar hasta 44%/45% a fines de 2014 y comienzos de 2015. 

En este marco, la resolución del tema deuda pública, Griesa, Fondos Buitres y el cambio de domicilio pagos es clave porque puede potenciar las expectativas negativas y el círculo vicioso, impactando negativamente sobre la demanda de dinero y acelerando la inflación.

Nota: los valores del gráfico están explicitados en términos anuales. Para 2014 se expresa una caída de la demanda de dinero de 19% que da lugar a una inflación del 50%. Pero en el primer semestre la caída de la demanda de dinero fue -13%. Si la caída fuese -19% en los últimos 5 meses de 2014, la inflación subiría a 44%/45% a fin de 2014 / comienzos de 2015.


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