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viernes, 15 de agosto de 2014

ProEmplear, Denuncia en la Haya, bajar la tasa: a los botes?

¿Cuanto cae la Economía?

De acuerdo con el PBI E&R, el nivel de actividad interno cayó aproximadamente un 1.7% en los primeros seis meses del año respecto del mismo período del 2013, alcanzando nuestro pronóstico original de caída para todo el año (1.8% a/a). 

La caída del nivel de actividad afecta a todos los sectores. Ningún sector económico se salva en la Argentina de 2014. En concreto, se observa que los sectores que traccionaron el crecimiento económico de los últimos años presentan fuertes reducciones de su actividad: la construcción exhibe una merma del 2%, el comercio (minorista y mayorista) cae un 3.8%, la industria se reduce un 4.1% y la intermediación financiera un 4.5% a/a en el primer semestre.


La Peste: la política Fiscal.

La política fiscal es la madre de todo los problemas. Las políticas activas de expansión del gasto y del déficit fiscal logran resultados exactamente opuestos a los buscados; al aumentar el gasto y el déficit fiscal se mata al crecimiento económico. El gobierno K aumentó el gasto público nacional en forma exponencial durante los dos mandatos de la presidente Fernández de Kirchner, pasando del 26% (2008) al 33% (2014) del PBI en siete años. Paralelamente, en el mismo período se pasó de un superávit de 0.9% (2008) del PBI a un déficit de 5.3% del PBI. 



De hecho, la política de expansión exponencial del gasto público y del déficit fiscal que puso en práctica el gobierno K logró que Argentina tuviera la peor tasa de crecimiento y  la menor reducción del desempleo en la región durante los últimos 7 años.  Puntualmente, durante los últimos siete años la tasa de crecimiento promedio de Argentina fue menos de la mitad de las que se registraron en Perú (6.2%); Paraguay (5.2%); Bolivia (5.1%) y Uruguay (5.1%). Al mismo tiempo, fue casi la mitad de las que Colombia (4.1%) y Chile (3.9%) tuvieron. También más baja que la de Brasil (2.9%). En este contexto, la tasa de crecimiento promedio de Argentina (2.2%) en 2008 / 2014 sólo supera a la de Venezuela (1.6%) en la región. El problema es que una tasa promedio de crecimiento de 2.2% (2008 /2014) no alcanza para crear el empleo privado necesario para absorber todos los años la masa de nuevos trabajadores que buscan incorporarse al mercado de trabajo


En síntesis, la evidencia empírica y los números de los últimos siete años muestran en forma contundente que la política de fiscal expansiva de aumento del gasto y del déficit fiscal no sirve para impulsar y multiplicar el crecimiento económico y generar empleo. Todo lo contrario. Mantener el aumento exponencial del gasto durante muchos años termina reduciendo y matando el crecimiento económico y el empleo. 

El aumento del gasto no sólo no sirvió para expandir el consumo y el nivel de actividad, sino que tampoco terminó acelerando la inversión.  Puntualmente, la IBIF permaneció estancada en torno al 17% del PBI en el período, pasando de 17.5% (2009) a 17.7% (2014).  Lo mismo sucedió con la inversión en bienes durables que se estancó en torno al 7.0% del PBI, oscilando entre 6.0% (2009) y 7.2% (2014).   



Los bajos niveles de inversión en relación al PBI que mantiene Argentina no sólo muestran que el crecimiento del gasto público no acelera la inversión, sino que dejan en evidencia que los problemas económicos de Argentina se explican en la pobre acumulación de stock de capital. Al tener baja inversión y pobre acumulación de capital, Argentina tiene baja productividad, baja capacidad de generar empleo y por ende baja tasa de crecimiento y escasa capacidad para bajar el desempleo.

Nuestros problemas económicos  vienen dados por el lado de la oferta y no de la demanda agregada. El (primero) debilitamiento y (luego) contracción del PBI con pérdida de empleo se da porque la baja inversión y la pobre acumulación de capital conllevan a  una oferta agregada es insuficiente.La caída del PBI y el debilitamiento del empleo no son culpa de la demanda agregada.  

Si el problema está  dado por la oferta agregada, expandir fuertemente el gasto, el déficit para estimular la demanda agregada  sólo conducen a una aceleración constante de la inflación. En este contexto, la inflación minorista promedio más que se duplicó, pasando de 12% (2003/2009) a 27% (2010/2014), llegando hasta 40% en la actualidad. De hecho, en la actualidad la inflación de Argentina es en promedio 10 veces mayor que la inflación de nuestros países vecinos en los cuales se mantiene estable en un rango en torno al 3%/7% durante todos estos últimos 11 años.



Hay que impulsar el ahorro y se lo expulsa.

El problema macro viene dado por el lado de la oferta agregada de la economía. En consecuencia el gobierno debería hacer exactamente lo opuesto a lo que hace siempre, es decir debería estimular la oferta y no la demanda agregada.  Se debería estimular el ahorro y no el consumo, porque tiene que haber más ahorro para poder acumular stock de capital, aumentar la productividad, generar puestos de trabajo y ampliar la oferta agregada; y así volver a crecer. 

El ahorro puede ser internacional o doméstico. En la actualidad Argentina no tiene acceso a los mercados internacionales de deuda, es decir no hay ahorro internacional dispuesto a financiar “nada” en Argentina. Mucho menos en default. En este contexto, la denuncia contra EEUU en la Corte de la Haya termina siendo un eslabón más de una cadena que implica menos inversión, menos productividad, menos puestos de trabajo, menor actividad, más pobre crecimiento y por ende, menor calidad de vida. En definitiva, la denuncia en la Haya impide que el ahorro internacional contribuya a solucionar los problemas de oferta agregada que erosionan fuertemente el crecimiento de nuestra economía. 

En este marco en el cual la política del gobierno nos deja sin ahorro internacional, se necesita ahorro público y/o privado nacional que puedan financiar la inversión y la acumulación de capital que alimenten la oferta agregada y nos permita volver a la senda del crecimiento. A diferencia de la visión del gobierno, el ahorro doméstico no es la porción del ingreso que no consumimos. El ahorro doméstico es el consumo pospuesto hacia el futuro. La gente ahorra para consumir más en el futuro. Y este es el punto en el cual se entiende el vínculo entre ahorro e inversión.  Se ahorra para consumir más en el futuro y se invierte para poder producir más en el futuro. En este sentido, más ahorro es mayor crecimiento en el futuro, pero no menos crecimiento en la actualidad; porque la inversión es gasto presente y compensa el menor consumo presente.

En este punto entra en “juego” una variable clave; la tasa de interés. La tasa de interés coordina las decisiones de ahorro (postergar consumo presente a cambio de un mayor consumo futuro) e inversión (mayor producción futura). Cuando la tasa está debajo del nivel de equilibrio hay inflación. Cuando está por encima, deflación. 

El punto es que el gobierno tiene una política activa cuyo uno de sus principales objetivos es mantener la tasa de interés real  (cómo hay que mirarla) en un umbral muy negativo y claramente muy por debajo de su nivel de equilibrio, lo cual desalienta la generación de ahorro destinado a financiar inversión, acumular stock de capital y ampliar las fronteras de posibilidad de producción y la oferta agregada. Esta política del BCRA alimenta el dólar informal y la brecha cambiaria, contribuyendo a que suban las expectativas de inflación y devaluación, lo cual es nafta al fuego del círculo vicioso expectativas / crecimiento y destruye empleo. La política del gobierno nos deja sin ahorro privado doméstico.

La política de expansión del gasto y del déficit fiscal creciente atenta contra toda posibilidad de generar ahorro público que financie en forma genuina inversión estatal. Es más, financiar el déficit fiscal con emisión monetaria y mantener la tasa de interés por debajo del equilibrio genera aceleración inflacionaria, lo cual impacta negativamente sobre la inversión privada. En sentido, cabe destacar que la aceleración  inflacionaria (no la inflación) es el peor enemigo de la inversión privada, ya que invalida toda posibilidad de cálculo de flujos de fondos y rentabilidades futuras.     

En síntesis, las políticas del gobierno nos dejan sin financiamiento internacional y sin financiamiento nacional genuino tanto privado como público, ergo es imposible que haya inversión y pueda crecer la oferta agregada de la economía; verdadera talón de Aquiles de nuestra economía. 

Nuevas medidas del Gobierno: vamos a ir cada vez peor.

La caída del PBI está asegurada en 2014. Si el PIB dejara de crecer y se mantuviera (congelado) en los niveles del segundo trimestre ’14, el producto bruto terminaría cayendo en promedio un 1.2% en 2014. Sin embargo, lo más probable es que la caída del PBI se profundice durante el segundo semestre y sea mayor al -1.7% (primer semestre). ¿Por qué? Porque a diferencia de la primera mitad del año cuando la estacionalidad jugaba “a favor”, en el segundo semestre juega “en contra”, potenciando las expectativas negativas, los desequilibrios macro económicos y la caída del nivel de actividad. 

A principios de año, la estacionalidad fiscal y el comercio exterior ayudaron a conseguir cierta estabilidad cambiaria y financiera. Desde el plano fiscal, abril, mayo y junio son los meses de recaudación “fuerte”, “bajo” gasto público y “alto” ingreso de dólares. Por el contrario, la estacionalidad de agosto / diciembre es exactamente la opuesta, lo cual juega en “contra” de la estabilidad macroeconómica. Hay baja recaudación, alto gasto y fuerte emisión, sobre todo hacia fin de año. También el BCRA pierden dólares. 

Es esperable que en la segunda mitad del año suba a relación pesos / dólares,  se encarezca el dólar cobertura y paralelo; alimentando mayores tensiones cambiarias. Las mayores tensiones cambiarias no explotarían de un día para el otro, pero sí irían paulatinamente en aumento hacia fin de 2014 y comienzos de 2015. El dólar blue a $13.4 es una confirmación "on line" de esta tendencia alcista. 

Más allá de la estacionalidad negativa, hay que resaltar que las políticas del gobierno nacional son el elemento más nocivo para la estabilidad económica, tanto real como financiera, así como para el crecimiento y el empleo en el corto y mediano plazo. El gobierno está haciendo sus máximos esfuerzos para que todo siga empeorando. 

Sobre el fin de la semana pasado el gobierno nacional realizó cuatro anuncios. Los primeros tres anuncios son más gasto y apuntan a estimular la demanda agregada para apuntalar el nivel de actividad, el empleo e intentar contrarrestar la caída del PBI. El cuarto anuncio no se relaciona en forma directa con el nivel de actividad, sino que forma parte de la estrategia de negociación del gobierno con los fondos buitres, Pollack y Griesa.  Además, entre los nuevos movimientos de políticas activas hay que contabilizar que el BCRA aceleró la baja de las tasas de interés, lo cual es otra nueva medida tendiente a estimular, el consumo, la inversión, la demanda agregada y el nivel de actividad.

Puntualmente, entre los anuncios se destacan los planes ProEmplear, el relanzamiento de los CEDIN, los créditos subsidiados para la renovación de las flotas de colectivos urbanos de corta distancia y la denuncia contra EEUU por los fondos buitres  en la Corte de La Haya por los fondos buitres.Todas estas medidas  económicas recientemente anunciadas por el gobierno, quién las denomina políticas activas, son “más de lo mismo”, por ende agravarán la caída del PBI y la debilidad del empleo. Es decir, muy probablemente terminen teniendo los efectos opuestos a los buscados y  acrecienten los problemas macro económicos actuales.

En la licitación de esta última semana el BCRA bajó la tasa de interés de las LEBACs a 12 meses un poco menos de 1 punto porcentual. Puntualmente, la tasa de interés real de las LEBACs a 12 meses se ubica actualmente en -8%; es decir más baja que en los últimos 10 meses de la administración Marcó del Pont. El sostenido descenso de la tasa de interés de las LEBACs a 12 meses se traslada a la tasa BADLAR, desincentivando el ahorro en pesos que se reorienta hacia el dólar paralelo. 



En este marco, en la actualidad la economía argentina no tiene de dónde “agarrarse” para dejar atrás la caída. Lo más probable es que la tasa de crecimiento del PBI termine ubicándose entre -2.4% y -2.9% en 2014. Si las políticas actuales  se siguen acentuándose más y además se entra en default total en 2015, la tasa de crecimiento del PBI será aún menor en 2015. 


 
Resumiendo y a modo de conclusión, con política de expansión del gasto y del déficit fiscal, con más emisión monetaria y política de baja de tasas no hay luz al final del túnel; hay que esperar menos consumo, menos inversión y más caída del PBI. Paralelamente, el ahorro cada vez se desviará más hacia el dólar paralelo, alimentando el círculo vicioso mayores expectativas de devaluación, más inflación esperada, menor confianza del consumidor y menos crecimiento y más bajo empleo. En este marco y teniendo en cuenta que el BCRA terminará emitiendo entre $115.000 MM y $135.000 MM para financiar al Tesoro de aquí a fin de año y considerando que las reservas caerían hasta usd24.000 MM, no debería sorprender una cotización de blue de entre 15.5 y 16.5 a fines de diciembre 2014 y/o comienzos de enero 2015. Paralelamente, si la caída de demanda de dinero se acelerará de -13% a -19% en la segunda mitad el año, tampoco habría que descartar que la inflación interanual se acelerara de 40% a 45%. 


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