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lunes, 12 de mayo de 2014

Roma: La Primera Víctima del Populismo

por Javier Milei.


Los habitantes de la Roma antigua tenían un estándar de vida elevado. Aún hoy, los turistas siguen maravillándose a la vista de los templos, de los baños, de las calles y de los acueductos que aquella antigua civilización había logrado construir. Alrededor del año 100 AC., Roma tenía calles mejor pavimentadas, un mejor sistema de evacuación y abastecimiento del agua y mejor protección contra los incendios que las capitales de la Europa civilizada de 1800 (Mokyr).
Las explicaciones para el sorprendentemente elevado estándar de vida en el Alto Imperio no pueden basarse sobre ninguna tecnología espectacular de la época. Por lo contrario, el motivo de para dichos logros surge del hecho de que los mercados de bienes, la disponibilidad de mano de obra y los mercados de capitales se desarrollaron adecuadamente durante la Roma antigua, lo cual contribuyó a promover la especialización y la eficiencia. Esto es, las instituciones propias del mercado y un sistema de gobierno estable fueron los ingredientes básicos que produjeron este admirable resultado.
Así, al llegar el Imperio Romano a su cenit en el Siglo II -bajo los Antonios, los emperadores "buenos"-, se había instaurado un avanzado régimen de división social del trabajo al amparo de un activo comercio interregional. Varios centros metropolitanos, un número considerable de ciudades y muchas aglomeraciones urbanas más pequeñas constituían núcleos de refinada civilización. Los habitantes de estas poblaciones eran abastecidos de alimentos y materias primas procedentes no ya de las comarcas agrícolas próximas, sino también de provincias lejanas. Algunos de estos suministros fluían en concepto de rentas, pero la porción más considerable provenía del intercambio de los productos manufacturados de los habitantes de la ciudad y los artículos ofrecidos por los miembros de la población rural. Se registraba, además, un comercio intensivo entre las distintas regiones del basto Imperio. Tanto la industria, como la agricultura, tendían a un nivel creciente de especialización. Las diversas partes del Imperio no eran económica autárquicas; operaban de modo interdependiente.
En este contexto floreciente apareció por primera vez el populismo. El lema de los gobernantes en Roma era: “Panem et Circenses” -pan y circo-, premisas bajos la cuales el Estado garantizaba las conquistas sociales de los pobres (Huerta de Soto). El comercio de cereales y demás bienes considerados de primera necesidad se convirtieron en objeto de la intervención por parte de las autoridades del Imperio. Se consideraba inmoral pedir por los artículos esenciales precios superiores a los que las gentes estimaban normales. Las autoridades intervenían enérgicamente para cortar lo que consideraban abusos de los especuladores. La escasez fue atacada mediante la implementación de la ANNOMA (nacionalización del comercio de granos), la cual fracasó de manera rotunda empeorando aún más las cosas. Los cereales escaseaban en las aglomeraciones urbanas y los agricultores, por su parte, se quejaban de que el cultivo no era rentable a los precios fijados. La creciente interferencia de las autoridades impedía que se equilibrara la oferta con una siempre creciente demanda.
El desastre final sobrevino cuando, ante los disturbios sociales de los Siglos III y IV, los emperadores decidieron financiar el déficit del Estado degradando la calidad de la moneda. Tales prácticas inflacionarias, unidas a controles de precios, definitivamente paralizaron la producción y el comercio desintegrando toda la organización económica. Para no morir de hambre, la gente huía de las ciudades; retornaban al agro, dedicándose al cultivo de cereales, olivos, vides y otros productos, pero sólo para el propio consumo. Paso a paso, la agricultura en gran escala resultaba cada vez menos racional dados los exiguos precios. A su vez, como los propietarios rurales no podían vender en las ciudades, los artesanos urbanos perdieron también su clientela. Al final, el terrateniente abandonó la explotación en gran escala y se convirtió en mero perceptor de rentas abonadas por arrendatarios y aparceros. Los latifundios fueron haciéndose cada vez más autárquicos. La actividad económica de las grandes urbes, el comercio mercantil y el desenvolvimiento de la manufacturas ciudadanas se redujo de modo notable. El progreso de la división del trabajo, tanto en Italia como en las provincias del Imperio, se derrumbó. La economía de la antigua civilización (que tan alto nivel alcanzara), retrocedió a un status que hoy denominaríamos feudal, el cual se volvió a recuperar entre fines del Siglo XVIII y comienzos del XIX.
En función de ello cabe preguntarnos que hubiera pasado con el desarrollo de la humanidad si el Imperio Romano no hubiera caído, entre otras cosas, en las garras del populismo. Para construir este contrafáctico resulta clave el punto donde se corta la serie romana y el empalme en torno a la Edad Moderna. Para ello trabajaremos con el modelo de crecimiento unificado de Oded Galor quien combina en un modelo los resultados maltusianos con el crecimiento endógeno basado en la acumulación de capital humano y la transición demográfica. Respecto al primer corte, el mismo estaría dado en el año 350 DC, momento en que se produce la decantación del sistema de políticas populistas combinadas con controles de precios ligadas al Edicto de Diocleciano (301 DC). Por otra parte, en cuanto al empalme, el mismo tendría lugar en el año 1.450 DC, año en que se estima que Gutenberg habría creado la imprenta. De hecho, algunos historiadores han sostenido que la libre difusión de la investigación científica y la ilustración fueron importantes precursores de la Revolución Industrial (David, 1998, 2004; Mokyr, 2002). Esto es, el camino hacia la industrialización habría sido sumamente más difícil de no haber existido la imprenta.
Por lo tanto, en función de dicha hipótesis, el mundo habría alcanzado el mismo PIB per-cápita que el del año 2.000 DC en el año 903 DC. A su vez, en el año 936 DC se hubieran superado los 6.000M de habitantes y los 11.000M que se esperan para el 2.100 DC se hubieran alcanzado en el año 1.038 DC. En la misma línea, el hombre habría llegado a la luna en el intervalo de tiempo que va desde el año 879 DC (por criterio PIB per-cápita) al año 903 DC (criterio poblacional). Es más, si a partir del año 901 DC (momento en que se agotan los años de empalme) se supone que el PIB por habitante replicaría el crecimiento del Siglo XX del 1,6% (pese a que hoy supera el 3%), el nivel de dicha variable en la actualidad sería 32,65 millones mayor que el actual, al tiempo que la población se habría multiplicado por 33,84 veces.
Naturalmente, Usted, a lo igual que Kenneth Boulding podría sostener que “todo aquel que crea que el crecimiento exponencial puede continuar indefinidamente en un planeta finito está loco o es economista”. Por otra parte, podría darle un crédito a la hipótesis de la singularidad (piense en las recientes hamburguesas generadas desde células madres de una vaca que se han impreso en un laboratorio con gusto similar a las convencionales). Sin embargo, más allá de todo esto, lo que sí debería quedar en claro es que la implementación del sistema populista no sólo extendió la miseria del pueblo romano de aquel entonces, sino que además hundió al bienestar del mundo en una brutal oscuridad de la cual costó salir 1.100 años.

Gary Stanley Becker (1930 - 2014)

por Javier Milei.


Nació en Pottsville, Pensilvania, Estados Unidos, “pero me crié en Brooklyn” (Becker, en Breit y Hirsch, 2004). “Mi papá era un pequeño comerciante” (Becker, 1992). Se casó 2 veces.

Estudió economía y sociología en las universidades de Princeton y Chicago. “Fui un buen estudiante, pero hasta los 16 años me interesaba más el deporte que las actividades intelectuales... En Princeton, accidentalmente, tomé un curso de economía. Me interesó que los problemas de la organización de la sociedad se pudieran analizar con rigor matemático. Perdí interés en la economía en el último año del college, pero lo recuperé cuando en Chicago asistí a un curso dictado por Milton Friedman. En Chicago tuve que aprender otra vez de qué se trataba la economía” (Becker, 1992). “Friedman fue quien más influyó en mi desarrollo como economista. Sus clases eran diferentes” (Becker, en Breit y Hirsch, 2004). “`Fue el mejor alumno que tuve en toda mi carrera´, afirmó Jacob Viner” (Fucks, 1994). “No estaba muy convencido, pero encaré estudios de graduado. Adlai Stevenson definió a los estudiantes de posgrado como aquellos que todavía no se enteraron que la fiesta terminó” (Becker, en Breit y Hirsch, 2004).

Enseñó en las universidades de Columbia y Chicago. “Durante 12 años dividí mi tiempo entre Columbia y el National Bureau of Economic Research, que en aquel tiempo funcionaba en Manhattan. Abandoné Columbia en 1968, impulsado por las protestas estudiantiles” (Becker, 1992). En Chicago “a partir de 1983 también aceptó un nombramiento en el departamento de sociología, desarrollando una intensa interacción con James Coleman” (Landes, 1998).

A partir de 1985 escribió una columna mensual en Business week. “Me costó mucho aprender a escribir una columna popular, particularmente redactar de manera sintética” (Becker, en Breit y Hirsch, 2004). “Su segunda esposa lo persuadió para que la escribiera” (Hershey, 2014). También escribía en un blog, que compartía con el juez Richard Allen Posner.

Ganó la medalla John Bates Clark, y presidió la Asociación Americana de Economía.

“Desde fines de la década de 1980 era un candidato firme al premio Nobel en economía” (Becker, en Breit y Hirsch, 2004). “Cuando en 1992 se lo otorgaron, hacía tiempo que lo merecía” (Barro, 2002). Según el Comité Nobel, lo recibió “por haber extendido la aplicación del análisis microeconómico a múltiples aspectos del comportamiento humano y su interacción, incluyendo al comportamiento que se desarrolla fuera de los mercados. Específicamente contribuyó al análisis del capital humano, el comportamiento de la familia (incluyendo el uso del tiempo), el crimen y la discriminación”. “El otorgamiento del premio generó algunas protestas en Suecia” (Becker, en Breit y Hirsch, 2004).

En  2007 el presidente George W. Bush le otorgó la Medalla de la Libertad.

Cuando cumplió 65 años Michael A. Walker organizó un simposio en su honor, cuyos trabajos principales fueron publicados en el Journal of political economy, 107, 6, parte 2, diciembre de 1999.

“Para él el análisis económico nunca fue un `juego´, entendido como oportunidad para mostrar lo listo que es uno, o lo superior que es con respecto a los colegas” (Fucks, 1994). “Se necesita que los analistas arbitren entre los costados teórico y empírico de las cuestiones. Cuando esto no ocurre, el campo de estudio se vuelve estéril” (Becker, en Clement, 2002). “Es enormemente erudito, mentalmente rápido y tiene enorme energía para participar en los seminarios” (Mulligan 2008). “Tiene un gran sentido del humor” (Fucks, 1994).

¿Por qué los economistas nos acordamos de Becker? Porque es una de las mentes más originales e influyentes, dentro del análisis económico moderno (Blaug, 1985; Rosen, 1993; Fucks, 1994; Pressman, 1999; Elías, 2011 y Milei, 2014). “`Según George Joseph Stigler, `puede quedar en la historia como el principal arquitecto de la verdadera ciencia de la sociedad´” (Hershey, 2014). “Según le escuché a Manuel Luis Cordomí, un argentino que estudió en Chicago, Becker no es un economista original porque todas sus ideas están contenidas en El sentido común de la economía política, escrito por Philip Henry Wicksteed. En mi opinión Cordomí exagera, porque Wicksteed habrá plantado la semilla, pero Gary la desarrolló” (Barro, 2002).

Convencional en cuestiones como el vestir, “es uno de los grandes tomadores de riesgos, dentro de las ciencias sociales. De manera sistemática se dedicó a analizar cuestiones que estaban fuera de la corriente principal. En prácticamente todas las instancias sus trabajos fueron mirados con escepticismo y muchas veces con desdén... Una interesante nota a pie de página para la historia de la ciencia es la frecuencia con la cual influyó sobre economistas más jóvenes que él, los cuales no estaban atrapados por ideas recibidas, modos de pensamiento o prejuicios” (Rosen, 1993). “Una nota distintiva de sus análisis es su carácter innovador” (Sandmo, 1993). “Su genio consiste en advertir que la vida diaria inspira el análisis empírico” (Landes, 1998).

  “Durante mucho tiempo mis trabajos fueron ignorados y fuertemente criticados por parte de los principales economistas” (Becker, 1992). “Algunos críticos lo ven como un imperialista económico” (Barro, 2002). “Durante muchos años Chicago fue la única universidad interesada en lo que yo hacía” (Becker, en Breit y Hirsch, 2004). “Durante muchos años fue considerado un extraño, tanto en el establishment del este como en del oeste... Algunos de sus trabajos fueron criticados por resultar demasiado obvios, o agregarle muy poco valor a modelos no económicos o interpretaciones de sentido común” (Mulligan 2008). “Fue resistido por los economistas neoclásicos que consideraron que aplicó el herramental al análisis de las cuestiones incorrectas, y también por quienes consideran al enfoque neoclásico una pobre representación de la naturaleza humana” (Teixeira, 2010).

Es autor de Economía de la discriminación (tesis doctoral), publicado en 1957; Capital humano, publicado en 1964; Teoría económica, que viera la luz en 1971; El comportamiento humano según el enfoque económico, publicado en 1976, Un tratado sobre la familia, publicado en 1981; Contabilizando los gustos, publicado en 1996; y La economía de la vida, también publicado en 1996. Además de "Irrational behavior and economic theory", Journal of political economy, 70, 1, febrero de 1962; “Crime and punishment: an economic approach”, Journal of political economy, 76, 1968; “A theory of social interactions”, Journal of political economy, 82, 1974; “A theory of competition among pressure groups for political pressure", Quarterly journal of economics, 98, 3, agosto de 1983; "Family economics and macroeconomic behavior", American economic review, 78, 1, marzo de 1988; -con J. J. Elías-: “Introducing incentives in the market for live and cadaveric organ donations”, Journal of economic perspectives, 21, 3, verano de 2007; y -con K. Murphy-: “A theory of rational addiction”, Journal of political economy, 96, 1988.

Enfoque económico. “El que propongo es un método de análisis, no un supuesto sobre motivaciones particulares. La idea es que las personas maximizan su bienestar según lo perciben, de manera egoísta, altruista, leal, malévola o masoquista... El modelo de decisión racional plantea la base más prometedora para generar un enfoque unificado, para analizar el mundo social por parte de académicos que cultivan diferentes ciencias sociales... William Blake dijo que nunca se sabe lo que es suficiente hasta que no se ha visto lo que es más que suficiente. Probablemente a veces asumí demasiada racionalidad, pero reaccionando contra aquellos que no asumen suficiente racionalidad” (Becker, 1993). “¿Sobreestima la importancia de la racionalidad? Probablemente” (Fucks, 1994).

Discriminación. “En economía de la discriminación estaba muy adelantado a su tiempo". (Rosen, 1993). “Mi enfoque referido a la discriminación mira cuánto se está dispuesto a pagar, en términos de pérdida de ingresos, por hacerle caso a un prejuicio... Cuando en Harvard presenté algunos de mis trabajos, me preguntaron qué estaba analizando. Contesté que discriminación racial. `Yo pensé que usted era un economista neoclásico’, me respondieron. `Lo soy’, dije, pero no los pude convencer que mi enfoque forma parte legítima del análisis económico” (Becker, en Breit y Hirsch, 2004). “`Cada vez que discrimino, por ejemplo, cada vez que no contrato a una persona de color, cuando es igualmente productiva y cobra menos por su trabajo, pierdo´, declaró en 1993” (Hershey, 2014). “Su contribución más importante a la teoría de la discriminación es que, como la protección con respecto al libre comercio, deteriora el bienestar de ambas partes” (Sandmo, 1993).

Capital humano. “Este análisis ubica a las personas en el centro del análisis, no a las fábricas, las máquinas u otros objetos inanimados” (Becker, en Breit y Hirsch, 2004). “Capital humano tiene hoy tanta aceptación que resulta difícil imaginar la hostilidad que recibió cuando fue planteado, durante las décadas de 1950 y 1960” (Becker, 1993).

Economía de la familia, del consumo y del tiempo. “La restricción más fundamental es la del tiempo limitado... Un tratado sobre la familia fue la obra que más me costó escribir” (Becker, 1993). “Para Becker la economía del hogar es como la de una `pequeña fábrica´... Planteó el `teorema del niño podrido´, para entender el altruismo dentro de la familia” (Sandmo, 1993). “El concepto de ingreso integral convierte en ingreso el tiempo no dedicado a maximizar los ingresos. Siempre le pareció un enigma por qué la gente juega golf (él juega tenis)” (Mulligan 2008). “En la nueva teoría del consumidor propuso ajustar el comportamiento de los consumidores, prestándole atención a la importancia creciente del tiempo no dedicado al trabajo... En la formación de los hábitos y las costumbres enfatizó el rol específico del conocimiento y el entrenamiento [por ejemplo, mejorar la apreciación musical asistiendo a conciertos]” (Teixeira, 2010).

Crimen y castigo. “Comencé a pensar en el crimen y el castigo cuando cierto día de la década de 1960, estaba llegando tarde a la universidad Columbia, para tomar un examen oral. Tuve que decidir a gran velocidad si estacionar en un lugar permitido, que quedaba lejos, o dejarlo en la calle y arriesgar que me multaran. Calculé la probabilidad de que me hicieran la boleta y su costo, versus el costo de estacionar apropiadamente, y me arriesgué (tuve suerte)” (Becker, 1993). “En Becker (1968) sugirió analizar el crimen como una ocupación, con sus costos y sus beneficios” (Blaug, 1985). “Jugó un rol importante en el desarrollo de `ley y economía´... De todas sus monografías, la dedicada al crimen y al castigo fue la que tuvo más impacto” (Landes, 1998).

Otros. “La economía experimental plantea excelentes sugerencias, pero la teoría económica no se refiere a cómo los seres humanos actúan en el plano experimental, sino cómo actúan en los mercados. Y éstas son cosas diferentes... Los mercados son más `racionales´ que los individuos, porque asignan las personas a las ocupaciones y a las profesiones. Esto no siempre es apreciado por la economía del comportamiento” (Becker, en Clement, 2002).

“Podrán pasar por lo menos otros 100 años antes de que la profesión vea otro hombre de hierro como Gary” (Mulligan 2008). ¿De cuántos de los economistas que hoy viven podemos decir lo mismo, o algo parecido?

lunes, 5 de mayo de 2014

Dólar Paralelo entre $14.5/$18 a fin de año? Cómo; por qué?

Desde el establecimiento del cepo cambiario el dólar paralelo acompañó el ritmo del tipo de cambio de cobertura, copiando su tendencia en el mediano y largo plazo. A su vez, el valor del dólar blue depende del comportamiento del tipo de cambio oficial. A mayor dólar oficial, más elevado dólar paralelo.


El tipo de cambio de cobertura surge de la relación base monetaria / reservas. Es decir, cuanto más pesos haya en circulación y menor sea el nivel de reservas el dólar de cobertura subirá. Por consiguiente, el dólar paralelo se encarece a medida que el BCRA emite más pesos y pierde más reservas. 


Sin embargo, en el corto plazo pueden existir desviaciones del dólar paralelo respecto a su tendencia de mediano y largo plazo signada por el tipo de cambio de cobertura.  Actualmente, el dólar paralelo, en 10.4 pesos, se ubica por debajo del dólar cobertura y la brecha cambiaria descendió hasta el 30%. Es decir, el dólar paralelo está 2.5 pesos más barato que en su techo histórico y la brecha cambiaria se redujo casi 70 puntos porcentuales con respecto al “peor momento” de 2013 cuando en mayo llegó casi al 100%.

¿Por qué bajó el dólar paralelo y su brecha cambiaria?
Hoy en día el dólar blue ($10.7) está marcadamente por debajo de su tendencia de mediano y largo plazo, porque el tipo de cambio de cobertura se encuentra en 13.03 pesos por dólar. Este fenómeno no es la primera vez  que sucede. A comienzos de noviembre y en diciembre pasado el dólar paralelo también había caído marcadamente por debajo de su tendencia de mediano y largo plazo. En aquel momento el blue y el “contado con liqui” cotizaban respectivamente a $9.1 y $8.5pesos, por debajo de los $10.7 del dólar cobertura.

Dicha caída del dólar paralelo con respecto a su tendencia de mediano y largo plazo fue lograda por medio del accionar del Anses, que vendió bonos en dólares de jubilados haciendo bajar contado con liqui y blue. Sin embargo, como era de esperarse, su efecto depresivo sobre el dólar paralelo fue sólo circunstancial y no permanente. Hacia final de diciembre y en enero pasado el dólar paralelo volvió a cotizar en línea con el dólar cobertura, alcanzando nuevamente su tendencia de mediano y largo plazo.La devaluación del tipo de cambio oficial en enero, no sirvió para reducir la  brecha cambiaria instantáneamente, dado que el blue pegó un salto en las mismas proporciones.

De hecho, la brecha cambiaria se redujo más tarde y sólo después de la devaluación oficial y con el tipo de cambio oficial fijo en 7.9/8 pesos por dólar. En este sentido, hay varios factores que contribuyeron en forma conjunta para que el dólar paralelo y la brecha cambiaria se redujeran durante estas últimas semanas.

En primer lugar y como ya mencionamos, el dólar oficial fijo en $8 ayudó a que el dólar paralelo y la brecha cambiaria se reduzcan. La devaluación del 23% en un día, que subió el dólar oficial de 6.9 a 8.0 pesos, ayudó a bajar las expectativas de devaluación y por ende contribuyó a reducir las presiones sobre el dólar paralelo y su brecha cambiaria.   

Adicionalmente, hay otros fenómenos, más allá del tipo de cambio oficial, que explican la reducción del dólar paralelo y de la brecha cambiaria. Estos fenómenos se dividen en genuinos, basados en medidas de política monetaria sustentables en el tiempo, y en políticas heterodoxas que sólo pueden brindar frutos en el corto plazo que desaparecen más tarde.

El primer componente genuino es la reducción del dólar cobertura que se dio en febrero pasado cuando el BCRA absorbió pesos (que sobran) con una agresiva política de colocación de LEBACs, permitiendo una reducción de la base monetaria y de la relación pesos / dólares en su balance. Esta reducción del tipo de cambio de cobertura también podría haberse dado si el Central hubiese acumulado nuevamente reservas. Sin embargo, no fue lo que sucedió en febrero / marzo cuando la autoridad monetaria continuó perdiendo reservas, aunque a un ritmo sensiblemente inferior.  Otro componente genuino que contribuyó a la reducción del dólar paralelo y su brecha cambiaria fue la apertura parcial del cepo[1], que descomprimió la demanda de dólar paralelo quitándole presión al tipo de cambio blue. 

Entre los componentes heterodoxos se destaca la resolución 5536 y todas las otras medidas adicionales que aplicó la autoridad monetaria para hacerse de dólares extraordinarios en estos meses. En este sentido, tanto la venta de activos en dólares (de los bancos), así como la liquidación compulsiva de la cosecha del año anterior y el ingreso de dólares de Chevron sólo proveen y apuntalan las reservas y el tipo de cambio de cobertura en forma extraordinaria. Son flujos que proveerán de dólares al BCRA sólo por y durante algunos meses.
¿Qué pasará con el dólar paralelo y su brecha cambiaria en 2014?

¿Qué pasará con el dólar paralelo y la brecha cambiaria en el mediano y largo plazo, seguirán bajando, se estabilizarán en estos niveles o por el contrario subirán? Más, allá de los eventuales desacoples de corto plazo como actualmente sucede, en el mediano y largo plazo el dólar paralelo continuará moviéndose en línea con su tendencia estructural signada por el tipo de cambio de cobertura. En este marco, el dólar paralelo y la brecha cambiaria continuarían bajando en forma sustentable si y sólo si la relación base monetaria / reservas cayera. Y justamente está sucediendo lo contrario, el tipo de cambio de cobertura comenzó a subir nuevamente desde marzo’14 cuando el BCRA comenzó a abandonar  la política agresiva de colocación de LEBACs para retirar de pesos y reducir la base monetaria. A esto hay que sumarle que el dólar oficial comenzó (muy suavemente) a depreciarse, lo cual también provocaría una suba del piso al dólar paralelo. 

En otras palabras, la reducción del dólar cobertura y el tipo de cambio oficial fijo en 8 pesos, que sustentaron la baja genuina del dólar paralelo, ya no están. Es más, tanto el dólar cobertura como el tipo de cambio oficial comienzan a moverse en el sentido contrario, alentando un probable y futuro aumento del dólar paralelo y su brecha.  De esta manera, lo más probable sería que el dólar paralelo y la brecha cambiaria aumentaran durante los próximos meses.

En otras palabras, si la relación base monetaria / reservas continuara subiendo durante los próximos meses, no debería sorprender que el dólar paralelo y la brecha cambiaria retornarán su sesgo alcista, ya que en la actualidad tanto el dólar paralelo como la brecha cambiaria se encontrarían muy por debajo de sus niveles de equilibrio consistentes  con los actuales fundamentos monetarios de la economía argentina. En este sentido, en el gráfico 1 se puede observar que en la actualidad la brecha cambiaria se encuentra en torno al 30%, es decir 24 puntos porcentuales por debajo de su promedio (54%) de los últimos 16 meses. Paralelamente, en el gráfico 2 se puede observar que el dólar blue y el contado con liquidación se encuentran entre 2.5 y 3.5 pesos por debajo del tipo de cambio de cobertura. De esta manera, no debería sorprender que tanto el dólar paralelo como la brecha cambiaria hicieran el catch up con respecto al tipo de cambio de cobertura y el valor promedio de la brecha cambiaria.  

El potencial y futuro valor del dólar paralelo y su brecha cambiaria dependen fundamentalmente de la política monetaria y en menor medida de la política cambiaria del BCRA. Cuánto más prudente sea y menos emita el BCRA, mayor es la probabilidad que el tipo de cambio paralelo sea más bajo en el mediano y largo plazo. Además, menor será la inflación y por ende más baja sería la depreciación del tipo de cambio oficial, y por ende más bajo el “piso” del tipo de cambio paralelo.

En este punto es crucial entender que la entrada de dólares de la soja no asegura mantener el blue quieto en sus actuales niveles. ¿Por qué? Porque el Central compra los dólares de la soja con emisión monetaria, por lo cual el tipo de cambio de cobertura permanece invariable. La única forma que habría una probabilidad que el tipo de cambio paralelo se mantuviera genuinamente en los actuales niveles sería que el tipo de cambio de cobertura volviese a bajar; como sucedió en febrero. Para que esto suceda, parte de los pesos que Central emite para comprar los dólares de la soja deberían ser absorbidos con una agresiva política de colocación de LEBACs, lo cual debería tal vez implicar una suba de tasa. 
Por el contrario, si durante los próximos meses el BCRA emitiera pesos a un ritmo mayor al cual acumulara reservas, entonces el dólar cobertura subiría y por ende el dólar paralelo y la brecha cambiaria muy probablemente también se incrementarían. En este punto es crucial entender que a mayor desequilibrio fiscal, mayor es la probabilidad que la economía argentina enfrente un tipo de cambio paralelo más elevado en el mediano y largo plazo.

Mayor desequilibrio fiscal implica más dominancia fiscal, más emisión monetaria, más inflación y tasa de interés real más negativa; por ende más expectativas de devaluación y mayor presión sobre el tipo de cambio oficial. En este escenario, la presión sobre las reservas (corrida) resurgiría y muy probablemente se potenciaría la suba del dólar cobertura[2] y en consecuencia el aumento del dólar paralelo y su brecha cambiaria.

La reducción del desequilibrio y la dominancia fiscal, que son imprescindibles para que aumente la probabilidad de tener un dólar paralelo más bajo y una brecha cambiaria menor, son responsabilidad del Ministerio de Economía (MECON), no del BCRA.  Hasta ahora el MECON no ha mostrado voluntad de ajuste fiscal, y sin reducir la dominancia fiscal, la asistencia del Banco central al tesoro Nacional continuará.

Por el momento, tampoco habría una elevada probabilidad de que el Gobierno Nacional obtuviera financiamiento en los mercados voluntarios de deuda, de manera que lo más probable es que el Central vaya perdiendo reservas para pagar la deuda pública en dólares. En este escenario, lo más probable sería que la relación base monetaria / reservas aumentara a lo largo del año, provocando un incremento del dólar cobertura y de la tendencia del dólar paralelo en el mediano y largo plazo.
Ahora bien, si el stock de reservas finalizara el año en torno a los Usd24.000 MM, la estabilidad del dólar cobertura sería función de la base monetaria. En otras palabras, el dólar cobertura dependería de la política de absorción de LEBACs del BCRA.

A mayor colocación de LEBACs, más baja base monetaria, menor dólar cobertura y por ende más bajo dólar paralelo. De aquí que es muy importante que el BCRA continúe con una política monetaria prudente y prosiga absorbiendo pesos mediante colocación de LEBACs. Por el contrario, si la autoridad monetaria relajara su política de colocación de LEBACs y permitiera una mayor expansión, monetaria, el dólar cobertura aumentaría, impulsando el tipo de cambio paralelo y su brecha cambiaria.

De acuerdo con nuestro análisis, el hecho que Fábrega presida el BCRA disminuye la probabilidad que la política monetaria vuelva a tener el sesgo ultra expansivo de épocas de la anterior presidencia. En otras palabras, con Fábrega se reduce la probabilidad que la tasa de crecimiento de base monetaria se potencie exponencialmente y el tipo de cambio de cobertura se espiralice, alimentando la suba desmedida del dólar paralelo y su brecha cambiaria.  En este marco, lo más probable sería que el BCRA estuviera pendiente de evitar un desborde monetario. El problema es que el MECON no muestra intenciones de hacer el ajuste fiscal y el déficit fiscal aumenta, por ende la asistencia financiera del BCRA y la dominancia fiscal aumentan en lugar de reducirse. De hecho, estimamos que el BCRA tendría que emitir alrededor de $130.000 MM para financiar al Tesoro en 2014.

En este escenario de dominancia fiscal creciente, la importancia de Fábrega se manifiesta en su política de colocación de LEBACs. A fin de año, el tipo de cambio de cobertura, el dólar paralelo y la brecha cambiaria dependen de la cantidad neta de LEBACs que coloque la autoridad monetaria. Proyectamos tres escenarios en los cuales Fábrega en ningún caso permite un desborde monetario como los experimentados en años anteriores. En nuestros escenarios se proyectan tasas de crecimiento de la base monetaria entre 15% y 26%, dependiendo de la agresividad de la política de colocación de LEBACs del BCRA. Sin embargo, en este punto también hay que destacar que muy probablemente la autoridad monetaria tampoco tenga total independencia política para decidir la cantidad de LEBACs a colocar. En este sentido, probablemente el MECON presione al BCRA para que reduzca la agresividad de su política de esterilización, permitiendo una mayor tasa de crecimiento de  la cantidad de pesos y consecuentemente una reducción de la tasa de interés. De esta manera, proyectamos que la política de esterilización de LEBACs se relaje con respecto a la actualidad y la cantidad de deuda del Central se reduzca paulatinamente de aquí a fin de año, bajando de $150.369 MM a $123.369 MM o $108.369 MM hacia fines de 2014. Es decir, de acuerdo con nuestro análisis es probable que a lo largo del año se cancelen en efectivo entre $27.000 MM y $42.000 MM de LEBACs en efectivo. En este sentido, hay que tomar nota que en los próximos 90 días vence el 47% ($70.000 MM) de las LEBACs existentes en el mercado. En este marco de análisis, el dólar cobertura se ubicaría en torno a los 18 y 20 pesos hacia fin de 2014.

¿Con un dólar cobertura de entre 18 y 20 pesos, cuál sería el dólar paralelo hacia fin de año? Con la suba proyectada del dólar cobertura, también subirá el dólar paralelo. Y la suba del dólar paralelo se traducirá en un incremento de la brecha cambiaria, que aumentará en relación al actual 30%.

¿Cuánto subirá el dólar paralelo y la brecha cambiaria? A medida que el BCRA vaya perdiendo reservas el dólar cobertura se irá convirtiendo en un techo más difícil de perforar para el dólar paralelo. Es decir, vemos poco probable que en 2014 el dólar blue supere durante varias semanas al dólar cobertura como sí aconteció a mediados de 2012 y a comienzos de 2013, cuando durante varias semanas seguidas el paralelo estuvo más caro que el cobertura[3] (base monetaria / reservas)  el dólar blue superó al dólar de cobertura durante varios meses seguidos. Este fenómeno se entiende fácilmente cuando se recuerda que el dólar cobertura aumenta a medida que bajan las reservas. En el extremo, a medida que las reservas se acercan a cero, el dólar cobertura tiende al infinito; pero el dólar paralelo cotizará por debajo de infinito. Dicho esto último, con un dólar de cobertura de entre 18 y 20 pesos para fin de año lo más probable sería que el dólar paralelo cotizara en la banda entre 14 y 17 pesos, pero si el BCRA se tornase menos prudente se podría disparar hasta la banda 17 / 18.5 pesos, con lo cual la brecha se ubicaría aproximadamente en torno a 75% (ver gráfico 2).





[1] Los dólares que vende el central para ahorro no aumentan el tipo de cambio de cobertura porque la autoridad monetaria absorbe los pesos a cambio, reduciéndose la base monetaria.
[2] El dólar cobertura aumentaría tanto porque crece la base monetaria (numerador) como porque caen las reservas
[3] El blue hoy cotiza $10.7 y el cobertura $13.4




viernes, 28 de marzo de 2014

PARITARIAS: ¿PAN PARA HOY HAMBRE PARA MAÑANA?

En este momento, el paro docente y su discusión salarial están en el centro de la escena política y fiscal en la Provincia de Buenos Aires. Sin embargo, la discusión de la actualización salarial en general pasará a estar en el centro del escenario macroeconómico nacional en abril y mayo. Su importancia es crucial.

La macroeconomía argentina está transitando una crisis cambiaria. El exceso de consumo (junto a la inconsistencia dinámica que hay entre la política fiscal, monetaria y cambiaria) se encuentra en el centro neurálgico del origen de la crisis cambiaria. La medida del exceso de consumo es el déficit de cuenta corriente del balance cambiario argentino, que ascendió a un resultado negativo de USD13.300 MM en 2013.

Ese déficit de cuenta corriente debería ser financiado con deuda, o sea con ingresos de dólares por cuenta de capital y financiera. Sin embargo, si el país no tiene acceso al financiamiento internacional y nadie le presta, el exceso de consumo es financiado con emisión monetaria. Dicho mecanismo de financiamiento no es genuino, ni sostenible. Tarde o temprano se traduce en exceso de oferta de pesos, caída de la demanda de dinero, inflación, expectativas de devaluación y corrida contra las reservas. Finalmente, el exceso de consumo termina siendo pagado con las reservas del BCRA.


El motor del gasto público fue en gran medida los subsidios económicos, principales responsables del deterioro del resultado fiscal. Además, estos subsidios aumentaron el ingreso disponible del sector privado fomentando el consumo privado, junto con la política de ingresos que propulsó incrementos salariales muy por encima de los aumentos de la productividad del trabajo y la inflación. 


En el gráfico 1 se observa como el modelo de expansión económica de 2006 / 2013 estuvo basado fundamentalmente en el sobre consumo público y en el exceso de consumo privado que, terminaron siendo financiado con reservas. Es decir, la pérdida de reservas es el termómetro del exceso de consumo y de la crisis cambiaria. 

Justamente, el sistema económico genera mecanismos automáticos que terminan disipando la crisis cambiaria: suba de precios y devaluación que licúan el exceso de gasto público y deterioran el poder adquisitivo de los salarios para moderar el consumo privado. El proceso de deterioro del poder adquisitivo del salario y del consumo privado ya está en curso. 


En la actualidad, el salario real cae y el consumo se reduce para contener la pérdida de reservas y minimizar la crisis cambiaria. Obviamente, los trabajadores no permanecen inmóviles y buscan preservar su salario real, procurando lograr ajustes salariales que restituyan el poder adquisitivo perdido. 

Teniendo en cuenta que la inflación interanual se ubica en torno al 35% anual (según IPC Congreso), es probable que las paritarias cierren en torno a un incremento promedio cercano al 30%. En el corto plazo, el ajuste salarial de las paritarias podría revitalizar el consumo privado por algunos meses. Este efecto se materializaría en el segundo trimestre y tal vez  julio, coincidiendo con el ingreso de dólares la soja. De esta manera, el nivel de actividad del segundo trimestre del año sería mejor que el de los primeros tres meses 2014. 


En ese marco, existe el riesgo que el gobierno envalentonado por la mejora circunstancial, vuelva a acelerar la tasa de crecimiento del gasto y de la emisión monetaria, lo que probablemente terminaría disparando otro proceso de ajuste automático del sistema vía aceleración de la inflación y devaluación en el segundo semestre de 2014. De modo que las paritarias terminarían siendo “pan para hoy, hambre para mañana”. 

  


  

LA REDUCCIÓN DE LOS SUBSIDIOS NO CUMPLE SU OBJETIVO. POSITIVO LO DEL PBI

En el día de ayer el gobierno nacional anunció un recorte de la ayuda estatal para el caso de las tarifas de gas y agua, lo cual implica que los privados deberán pagar más por esos servicios. La reducción de los subsidios se aplicará en tres etapas, la primera en abril y luego en junio y agosto próximo.  
La reducción porcentual del subsidio de agua es mayor que la quita del subsidio en gas, por lo que el incremento porcentual en las facturas bimestrales que los privados deberán afrontar será mayor en el agua que en el gas. Más allá del incremento en las facturas, el impacto inflacionario directo de la baja de los subsidios es mayor en el caso del gas que del agua, ya que el peso relativo del gas (0.9%) es mayor que el del agua (0.6%) dentro del nuevo IPC NU del INDEC.

En el caso del gas, la quita porcentual de los subsidios será desde un 17% a un 80% y su magnitud dependerá de la categoría de consumidor, es decir de la magnitud del consumo. A mayor consumo de gas, mayor quita de subsidio; y por ende mayor encarecimiento de la factura de gas que pagan los privados.  Puntualmente, el aumento de la parte de la factura de gas pagada por el privado debido a la reducción del subsidio va desde 100% (20% de quita de subsidio) a 262% (80% quita de subsidio).



En este marco, el incremento total promedio de la factura pagada por los privados una vez que se apliquen los tres tramos de quita de subsidios (abril, mayo y junio) asciende a 185% (ver gráfico 1).
Por el lado del agua, los clientes de AySA deberán afrontar un recorte del subsidio que, luego de las tres etapas, ascenderá a un total  de 30% (barrial); 60% (media) u 80% (alta) según sea categoría. En cada caso, el aumento total que los privados deberán afrontar en sus facturas ascenderá a 170%; 300% y 406%; respectivamente. 


El impacto inflacionario de esta quita de subsidios y suba de tarifa directamente afrontada por los privados será bajo, ya que el peso relativo del gas y del agua dentro de la estructura de ponderaciones del índice de precios al consumidor es bajo. De acuerdo con nuestras estimaciones, el impacto inflacionario directo ascendería a 1.5% en el IPC UN del INDEC y a 3.1% según el IPC de CABA.

Ahora bien, más allá de su impacto inflacionario, la quita de subsidios es una medida que el gobierno adopta por necesidad no por convencimiento. El gobierno pretendía que  la quita de subsidios fuera adoptada por la próxima administración, pero la crisis cambiaria adelantó los tiempos y obligó anticipar la medida para quitarle presión al déficit fiscal y a la potencial presión que podría resurgir sobre las reservas. 

En este contexto la pregunta clave es: ¿Alcanza este nivel de quita de subsidios? De acuerdo con nuestro análisis, el nivel de quita de subsidios anunciados es totalmente insuficiente para lograr atemperar los problemas fiscales existentes, la potencial futura nueva presión sobre las reservas y aventar las posibilidades de resurgimiento de crisis cambiaria.

Según nuestras estimaciones, la reducción de subsidios al gas y al agua generaría un ahorro fiscal de entre $9.000 y $10.000 millones, lo cual es alrededor del 7% del gasto total en subsidios en económicos; que ascendieron a un monto total de $130.000 MM en 2013.

Es decir, la reducción de los subsidios al gas y al agua tiene dos caras; una positiva y otra negativa. La positiva es que su impacto inflacionario no es significativo. La negativa es que la reducción de los subsidios es mucho menor de la que debería ser; y por ende no sirve para cumplir su principal objetivo de ayudar a resolver la actual crisis cambiaria. 

Es más, si lo que se ahorra en gas y agua es reasignado en forma total hacia  la AUH no hay ahorro fiscal y por ende, desde el lado fiscal no se contribuiría en absoluto a reducir la potencial presión sobre las reservas y el eventual resurgimiento de la crisis cambiaria en el segundo semestre.  Eso sí, hay que mencionar que desde el punto de vista distributivo, reasignar recursos desde los subsidios en gas y agua hacia la AUH es positivo, ya que se dejan de gastar recursos fiscales en los que “más tienen” para reasignarlos hacia los que “menos tienen”.

Lo que sí realmente es positivo es el crecimiento económico (3%) anunciado en 2013. El gobierno anunció que la tasa de crecimiento del PBI en 2013 fue 3%, lo cual no habilitará el pago del cupón PBI en diciembre 2014, permitiendo un ahorro fiscal de aproximadamente USD3.000 MM este año.

Desde nuestro punto de vista, este anuncio es muy positivo porque, a diferencia de lo que sucede con la insuficiente rebaja de subsidios, sí contribuye en forma importante a quitarle presión a la potencial presión sobre las reservas y la vuelta de la crisis cambiaria en la segunda mitad del año. En este sentido, sólo basta mencionar que el ahorro del pago del cupón del PBI representa el 11% del stock total de reservas del BCRA.

En síntesis, la reducción de los subsidios no cumple con su principal objetivo que es reducir la probabilidad que resurja la crisis cambiaria en el segundo semestre de 2014. No lo cumple porque se necesita una rebaja de subsidios muy superior para minimizar la probabilidad de crisis cambiaria. Es más, en el extremo, los subsidios muy probablemente no se reduzcan nada y por ende la probabilidad de crisis continuará siendo significativa. Eso sí, en caso de crisis cambiaria, el no pago de cupón de PBI es positivo porque asegura disminuir en USD3.000 millones la presión sobre las reservas en ese escenario. 

lunes, 17 de marzo de 2014

PARITARIAS, DEVALUACIÓN, INFLACIÓN Y CRECIMIENTO (Nota publicada en Diario Perfil el sábado 15 de marzo 2014)

Desde 2003, el ingreso de los trabajadores se incrementó más que la inflación y el ritmo de devaluación, generando un aumento de su poder adquisitivo y del salario en dólares. En 2003/ 2010 el salario nominal creció a un ritmo promedio anual de 18.5%, permitiendo que en agosto’10 se alcanzara los niveles previos a la devaluación de 2002.

La política gubernamental de ingresos tuvo un perfil netamente keynesiano, porque estimuló el ingreso disponible buscando potenciar el consumo privado que, junto a un mayor gasto público, estimulan la demanda y el crecimiento económico, generando (más tarde) mayor inversión y más crecimiento económico.Según esta óptica, el consumo es la variable clave y el ahorro la variable nociva. De acuerdo con esta concepción, el sentido de la causalidad es desde el crecimiento hacia la inversión; y no en el sentido contrario.

La política de ingresos que aplicó el gobierno es adecuada sólo en el corto plazo y en contextos de alto desempleo como en 2003/2005. Por el contrario, la política de ingresos K no es sostenible en el largo plazo. Según marca la teoría, en el largo plazo los aumentos salariales deben estar en línea con el crecimiento de la productividad marginal del trabajo, caso contrario generan desequilibrios macroeconómicos que atentan contra el crecimiento de largo plazo.

La administración K despreció a la ciencia económica y en 2010/2011 el salario en dólares y en términos reales siguió expandiéndose hasta superar holgadamente los niveles del 2001, lo cual alentó fuertemente el consumo y el nivel de actividad (también la inflación), resultando clave para que ganar las elecciones presidenciales con el 54% en octubre 2011. Lo mismo se hizo en 2012 y también se intentó en 2013.

Sin embargo, el aumento record del salario en 2010/2013 no fue acompañado por incrementos similares de capital físico, humano y tecnológico, lo cual generó fuertes desequilibrios macroeconómicos entre los cuales hay que destacar el déficit de cuenta corriente (exceso de consumo), la fuga de capitales y el cepo cambiario luego de las elecciones. Todos desequilibrios cambiarios que condicionaron negativamente los resultados macroeconómicos del segundo mandato de CFK; inclusive hasta generar  la actual crisis cambiaria.

De hecho, sin aumentos equivalentes de la productividad del trabajo y sin acceso a los mercados de financiamiento internacional, los incrementos salariales en dólares de 2010/ 2013 fueron financiados con pérdidas de reservas, convirtiéndose en una de las razones que explican la actual crisis cambiaria de 2014.La relación causal entre los elevados sueldos en dólares (mayores a la productividad marginal de trabajo) y la crisis cambiaria queda demostrada al ajustar los salarios por dólar BLUE. El salario en dólares BLUE está en los niveles previos a los aumentos de 2010 cuando los ajustes salariales comenzaron a estar totalmente disociados de la productividad marginal del trabajo. Este comportamiento demuestra dos fenómenos. Primero, que el aumento de salarios por encima de la productividad del trabajo no puede mantenerse en el tiempo. Segundo, que los aumentos por encima de la productividad del trabajo y la crisis cambiaria están íntimamente ligados. De hecho, el dólar paralelo tendería a corregir ambos fenómenos: el sobre aumento del salario en dólares y la crisis cambiaria.

Depreciación del tipo de cambio (actual y futura), inflación (actual y futura) y salarios creciendo por detrás de dichas variables nominales (el salario en dólares cayó -3%, -12% y -20% los últimos 3 meses), son parte del mismo proceso de ajuste que difícilmente podrá ser evitado: corregir a la baja el exceso de consumo para eliminar los desequilibrios de cuenta corriente y balanza de pagos.

Este proceso de ajuste que ya está en curso es responsabilidad del gobierno, que cometió el grosero error de intentar construir una estrategia de crecimiento basándose en la estimulación del consumo presente, lo cual penalizó el ahorro, desincentivó la inversión, desalentó la acumulación de capital y la creación de nuevos puestos de trabajo. En otras palabras, el gobierno sacrificó consumo y crecimiento futuro a cambio de consumo y crecimiento presente.

El gobierno hizo todo al revés de lo recomendado por la ciencia económica, cuya principal preocupación es el crecimiento económico de largo plazo. Según la teoría del crecimiento de largo plazo, el PBI per cápita es un buen indicador del nivel de vida de una población, que mejora si y sólo si el PBI crece siempre y sostenidamente más que la población. 

¿Cuál es la variable clave para el crecimiento de largo plazo? En el modelo neoclásico el crecimiento económico de largo plazo depende positivamente de la cantidad del trabajo, del capital (maquinaria, instalaciones, etc.) y la tecnología. Suponiendo la mano de obra exógena y dada, el crecimiento económico se produce básicamente por la acumulación de capital y la tecnología que dependen positivamente de la inversión y del (financiamiento) ahorro. Dejando de lado la conclusión neoclásica de crecimiento estacionario, más ahorro implica más inversión y mayor crecimiento de largo plazo. Es decir, el ahorro y la inversión están por delante del crecimiento económico.

La tasa de interés real positiva favorece el crecimiento económico de largo plazo, porque fomenta el ahorro y brinda financiamiento creciente a la inversión.  Una mayor tasa de interés implica posponer consumo presente hacia el futuro, lo cual está en sintonía con una mayor inversión presente para poder (producir) consumir más en el futuro. Concretamente, el consumo presente es nocivo para el crecimiento de largo plazo, porque desincentiva el ahorro y la inversión.

En la década del ‘80 surgieron los modelos de crecimiento endógeno que demuestran que las políticas que conducen a una mayor apertura económica, competencia, cambio e innovación fomentan el crecimiento de largo plazo. Por el contrario, se demuestra que las políticas con sesgos restrictivos al comercio, así como las que procuren la protección o el favorecimiento de industrias o empresas, disminuyen el crecimiento perjudicando a toda la sociedad en el largo plazo. Todo al revés de lo que hizo la administración K.

A modo de conclusión, las crisis cambiarias, las fuertes y abruptas devaluaciones, la inflación y la pérdida del poder adquisitivo del salario son ajustes de corto plazo que son consecuencia del descalabro de las políticas fiscales, monetarias y de ingresos que aplican los gobiernos. El hecho que estos procesos ocurran en forma repetitiva muestra que los gobiernos argentinos, a diferencia de los de la región, no aprenden la lección. La consecuencia es aún más grave, se penaliza el crecimiento de largo y se hipoteca el nivel de vida actual y futuro. Los datos respaldan esta afirmación. Entre 1980 y 2014 el PBI per cápita en dólares de Argentina aumentó 57% punta a punta, a una tasa promedio de 1.3% anual. En promedio y en el mismo período, en otros siete países de la región el PBI per cápita aumentó +447% a una tasa promedio de 5% anual.


El ajuste está en curso y recién acaba de empezar. Las paritarias en general y el paro docente en particular están en el centro de la discusión económica. Será una problemática recurrente, que volverá sistemáticamente a medida que el ajuste se vaya ejecutando. No debería ser sorpresa para un gobierno que siempre utilizó la política de ingresos como pilar del crecimiento económico.

lunes, 10 de marzo de 2014

Desgraciadamente, el salario va a aumentar menos que la inflación y el dólar.

Desde la salida de la convertibilidad nuestra economía atravesó una marcada recuperación del empleo y sobre todo del nivel de los salarios. El ingreso de los trabajadores se fue incrementando por encima del aumento de precios e incluso por encima de la devaluación, generando un incremento del poder adquisitivo y del salario medido en dólares. Esta estrategia buscó potenciar el ingreso disponible para estimular el consumo privado y el crecimiento económico del período.

Hubo una estrategia de aumento del salario en dólares que procuraba obtener votos para alcanzar victorias electorales y, sobretodo, ganar las últimas elecciones presidenciales. Sin embargo, esta estrategia económico electoral generó fuertes desequilibrios en la economía que no fueron gratis. Por el contrario, tuvieron altos costos que hipotecaron todo el segundo período de CFK; inclusive hasta generar  la actual crisis cambiaria.

El aumento del salario por encima de la devaluación y la inflación potenciaba el consumo privado, la demanda agregada y el crecimiento económico de corto plazo, perjudicando la competitividad de los sectores productores, la formación de nuevo capital físico y el crecimiento de largo plazo. La madre del problema es que  el aumento salarial no fue acompañado de un aumento similar de la productividad del trabajo, nuestro país no logró incrementar el crecimiento potencial o de largo plazo.

Esta estrategia económica penalizó el ahorro, desincentivó la inversión, desalentó la acumulación de capital y la creación de nuevos puestos de trabajo. En otras palabras, esta estrategia sacrificó consumo y crecimiento estables en el futuro a cambio de consumo y crecimiento presente. Hoy en día se ven las negativas consecuencias: falta de generación de empleo y bajo crecimiento. 

Hoy en día, nuestra economía comienza a ajustar con un salario que empieza a expandirse por debajo de la inflación, de la tasa de devaluación e incluso de la tasa de interés. La caída del ingreso de los trabajadores es la manifestación de que este ajuste está corrigiendo el aumento salarial desmedido de los años anteriores que alcanzó niveles muy superiores a la productividad marginal del capital.

Entre 2003 y 2010 el salario en dólares mostró una fuerte recuperación, alcanzando los niveles previos a la devaluación de 2002 recién en agosto/septiembre de 2010. Durante estos años la economía creció a una tasa promedio anual del 8.5% (excluyendo el 2009) y el salario nominal (en pesos) presentó un avance promedio anual del 18.5%.

Entre mediados de 2010 y fines de 2011, el salario en dólares siguió expandiéndose hasta superar holgadamente los niveles del 2001, lo cual alentó fuertemente el consumo y el nivel de actividad, resultando clave para que el gobierno obtuviera el 54% de los votos en las Presidenciales de octubre de 2011.

El aumento del salario en dólares hasta niveles nunca observados en la historia argentina que tuvo lugar en 2010/2011 no fue acompañado por incrementos similares de capital físico, humano y de la tecnología, lo cual generó fuertes desequilibrios macroeconómicos entre los cuales hay que destacar el déficit de cuenta corriente (exceso de consumo), el desequilibrio cambiario, la fuga de capitales y el cepo cambiario luego de las elecciones. De hecho, sin aumentos equivalentes de la productividad del trabajo y sin acceso a los mercados de financiamiento internacional, los incrementos salariales en dólares de 2010 / 2013 fueron financiados con pérdidas de reservas del BCRA.



Es decir, los incrementos de los sueldos en dólares por encima de la productividad del trabajo (2010/2013) son una de las razones que explican la crisis cambiaria que enfrenta actualmente Argentina en 2014. La relación causal entre los elevados sueldos en dólares mayores a la productividad marginal de trabajo y la crisis cambiaria se demuestra en el gráfico de arriba. 

Al ajustar los salarios por el dólar BLUE, se observa que en la actualidad el salario en dólares estaría en los niveles previos a los aumentos acontecidos a partir de 2010, cuando los ajustes salariales comenzaron a estar totalmente disociados de la productividad marginal del trabajo. Este comportamiento demuestra dos fenómenos. Primero, que el aumento de salarios en dólares por encima de la productividad del trabajo no puede mantenerse en el tiempo. Segundo, que el aumento de salarios en  dólares por encima de la productividad del trabajo y la crisis cambiaria están íntimamente ligados. De hecho, el dólar paralelo tiende a corregir ambos fenómenos; el sobre aumento del salario en dólares y la crisis cambiaria.


El sistema económico comienza a corregir el sobre aumento del salario, que empieza a actualizarse por detrás del resto de las variables nominales de la economía, como la inflación y el tipo de cambio. En concreto, en diciembre de 2013 el salario en dólares mostró una caída del 3% aproximadamente. En efecto, si bien aún no tenemos datos sobre el salario promedio de enero y febrero de 2014, la devaluación del primer bimestre del año (24% en los dos meses) habría generado un shock recesivo sobre el salario medido en moneda extranjera. Según nuestras estimaciones, el salario en dólares habría mostrado una caída interanual del 12% y del 20% en enero y febrero respectivamente; que lo dejaría en los niveles de abril de 2011.


Presenciamos una caída del salario en dólares y una caída del salario contra la inflación. Al caer el salario real se reduce el consumo, se ameseta el nivel de actividad y se ajusta el déficit de cuenta corriente que no tiene fuentes de financiamiento que no sea la pérdida de reservas.  En síntesis, la caída del salario en dólares en particular y en términos reales en general corrige a la baja el exceso de consumo para eliminar los desequilibrios de cuenta corriente, balanza de pagos y macroeconómicos en general. 

La reducción del salario en dólares y en términos reales no es un comportamiento positivo en sí. Por el contrario, cuánto más desarrollado tiende a ser un país, más elevado es su salario en dólares y mayor su poder adquisitivo. Es decir, en términos conceptuales es bueno que una economía tenga salarios en dólares y reales elevados. Sin embargo, los problemas surgen cuando salario comienza a estar disociado de la productividad marginal del trabajo.  En este sentido, hay que dejar en claro que los aumentos salariales por encima del incremento de la productividad marginal del trabajo son fuentes de desequilibrio macroeconómico y por ende, no son sustentables en el mediano y largo plazo.

Los aumentos salariales por encima del incremento de la productividad marginal del trabajo son “pan” para hoy y “hambre” para mañana, ya que conducirán a un ajuste hacia la baja tanto en el mercado de trabajo como en toda la macroeconomía. El salario irremediablemente terminará reduciéndose vía inflación y devaluación hasta volver a converger a su punto de equilibrio que es la productividad marginal del trabajo. El problema es que este proceso es costoso, tanto en términos de puestos de trabajo, como de poder adquisitivo y bienestar general. El ajuste del salario hacia la baja hasta converger con su productividad marginal implica un “volver a empezar, pero desde un escalón más abajo”. Ya nos pasó varias veces. Pareciera que nunca aprendimos la lección.